Derecho Indígena
EL Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI), ha puesto en circulación la edición del libro de la abogada kuna Dialys Ehrman: Derecho Indígena y la Administración de Justicia en nuestros Pueblos. Esta publicación abre las páginas a un tema poco conocido y menos aún divulgado en la sociedad panameña, en momentos en que cada día cobra más vigencia el principio de que todos los seres humanos pertenecen a la misma especie y tienen el mismo origen.
Para el Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI), la edición del trabajo de esta profesional kuna es un motivo de satisfacción para que los lectores puedan tener un mayor conocimiento sobre el Derecho Indígena y muy especialmente sobre la denominada administración de justicia en los pueblos kuna.
"Un aspecto importante a señalar en este ensayo -nos dice Santander Tristán Donoso en su prólogo al mismo- lo constituye la valoración de la autora sobre la inexistencia de una normativa que reconozca el Derecho Indígena. Pienso, que esta tesis se fundamenta, principalmente en el desconocimiento por parte de la sociedad no indígena, de los valores y tradiciones de nuestros pueblos indígenas. Sin embargo, la existencia de leyes especiales comarcales (Kuna, Emberá-Wounaan, Ngobe-Buglé, Mandugandí), así como tratados y convenios suscritos y ratificados por Panamá, sumando a ello el ejercicio público y permanente de las prácticas jurídicas sociales de los pueblos indígenas, destacan de manera inequívoca, un ordenamiento jurídico paralelo, que requiere encontrar, los puntos de concordancia de coexistencia o colisión, a efecto de asegurar el principio de igualdad real de indígenas y no indígenas".
La historia, los valores tradicionales, la cultura y la verdadera realidad socio económica de nuestros pueblos indígenas, han sido ignorados por las autoridades y la población panameña, a lo largo de toda la existencia de la vida republicana, convirtiéndolos así en grupos vulnerables y en situación desfavorable frente al ejercicio de sus libertades y sus derechos fundamentales. Se impone entonces que hagamos lo necesario para que se adopten todas las medidas necesarias para garantizar que los pueblos indígenas puedan ejercer plena y eficazmente todos sus Derechos Humanos y libertades fundamentales sin discriminación alguna y en plena igualdad ante la Ley.
Como lo señala la propia autora: "Este ensayo pretende a su vez enfocar los problemas e inconvenientes que se dan con las instituciones de justicia estatal, por un lado con poca presencia en las comunidades indígenas para resolver conflictos, y en las que existen o tienen cobertura en los pueblos indígenas, las mismos no llenan las necesidades de la población, catalogándose de injusta y de inoperante hacia los mismos, ya que los funcionarios judiciales u operadores de justicia, carecen de sensibilidad social por un lado y, por otro lado la justicia no es pluricultural cuando en las instancias judiciales no existen traductores oficiales para servir de intérpretes a los indígenas, ni jueces bilingües, a fin de agilizar y hacer menos onerosos los trámites y permitirle un debido proceso al indígena".
Cuando nuevamente se abanica, con premeditación, dolo y alevosía, el resucitar sin ninguna melindrería, la creación de la "Sala quinta", para reforzar el control politiquero en la ya de por sí desprestigiadísima Corte Suprema de Justicia, convendría que los promotores y apadrinadores de la inoperante burocracia judicial, se interesaran un poco en conocer el estado de injusticia que viven las comarcas indígenas.
El trabajo de la abogada kuna Dialys Ehrman, Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad de Panamá., por su metodología, su análisis y su exigencia histórica, además de un aporte básico al conocimiento del tema, es también un instrumento de acción para que el Derecho deje de ser un obstáculo para el cambio.
(*) Analista político argentino.
www.aipenet.com
Para el Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI), la edición del trabajo de esta profesional kuna es un motivo de satisfacción para que los lectores puedan tener un mayor conocimiento sobre el Derecho Indígena y muy especialmente sobre la denominada administración de justicia en los pueblos kuna.
"Un aspecto importante a señalar en este ensayo -nos dice Santander Tristán Donoso en su prólogo al mismo- lo constituye la valoración de la autora sobre la inexistencia de una normativa que reconozca el Derecho Indígena. Pienso, que esta tesis se fundamenta, principalmente en el desconocimiento por parte de la sociedad no indígena, de los valores y tradiciones de nuestros pueblos indígenas. Sin embargo, la existencia de leyes especiales comarcales (Kuna, Emberá-Wounaan, Ngobe-Buglé, Mandugandí), así como tratados y convenios suscritos y ratificados por Panamá, sumando a ello el ejercicio público y permanente de las prácticas jurídicas sociales de los pueblos indígenas, destacan de manera inequívoca, un ordenamiento jurídico paralelo, que requiere encontrar, los puntos de concordancia de coexistencia o colisión, a efecto de asegurar el principio de igualdad real de indígenas y no indígenas".
La historia, los valores tradicionales, la cultura y la verdadera realidad socio económica de nuestros pueblos indígenas, han sido ignorados por las autoridades y la población panameña, a lo largo de toda la existencia de la vida republicana, convirtiéndolos así en grupos vulnerables y en situación desfavorable frente al ejercicio de sus libertades y sus derechos fundamentales. Se impone entonces que hagamos lo necesario para que se adopten todas las medidas necesarias para garantizar que los pueblos indígenas puedan ejercer plena y eficazmente todos sus Derechos Humanos y libertades fundamentales sin discriminación alguna y en plena igualdad ante la Ley.
Como lo señala la propia autora: "Este ensayo pretende a su vez enfocar los problemas e inconvenientes que se dan con las instituciones de justicia estatal, por un lado con poca presencia en las comunidades indígenas para resolver conflictos, y en las que existen o tienen cobertura en los pueblos indígenas, las mismos no llenan las necesidades de la población, catalogándose de injusta y de inoperante hacia los mismos, ya que los funcionarios judiciales u operadores de justicia, carecen de sensibilidad social por un lado y, por otro lado la justicia no es pluricultural cuando en las instancias judiciales no existen traductores oficiales para servir de intérpretes a los indígenas, ni jueces bilingües, a fin de agilizar y hacer menos onerosos los trámites y permitirle un debido proceso al indígena".
Cuando nuevamente se abanica, con premeditación, dolo y alevosía, el resucitar sin ninguna melindrería, la creación de la "Sala quinta", para reforzar el control politiquero en la ya de por sí desprestigiadísima Corte Suprema de Justicia, convendría que los promotores y apadrinadores de la inoperante burocracia judicial, se interesaran un poco en conocer el estado de injusticia que viven las comarcas indígenas.
El trabajo de la abogada kuna Dialys Ehrman, Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad de Panamá., por su metodología, su análisis y su exigencia histórica, además de un aporte básico al conocimiento del tema, es también un instrumento de acción para que el Derecho deje de ser un obstáculo para el cambio.
(*) Analista político argentino.
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