default

Derecho laboral: informalidad y desempleo


Razón tiene el "juslaboralista" Manuel Alonso Olea, cuando caracteriza la situación del empleo en las dos últimas décadas como "la de un bien escaso y mal repartido". No se necesita ser un estudioso de la economía y del mercado laboral para apreciar las magnitudes o tasas de desempleo que azota a los panameños, mujeres y hombres; sobre todo, a la población joven. En el área urbana, nuestros semáforos son la expresión real y cruda de este flagelo. En uno de éstos, en la Vía Transístmica, conté un total de entre 25 a 30 muchachos de 15 a 25 años. Lo más seguro, que la mayoría con un nivel de escolaridad que se aproxima, sino al universitario, por lo menos al bachillerato. Habría que estar en la situación de alguno de ellos para entender las angustias, incertidumbres y frustraciones que produce el estar desempleado. ¿Qué estamos haciendo por ese importante capital humano; esencial en toda estrategia de desarrollo nacional? Considero que poquísimo, para no decir nada. No existe tal estrategia. La economía no despega y existe la tendencia a aumentar la informalidad y el desempleo.
Dentro de este contexto, ¿qué se espera de la normativa laboral? No se trata de prohijar un formato "juslaboral" desregulador que tienda a romper diques de protección tuitiva, sino de abordar la cruda realidad de una fuerza o población laboral, que es expulsada del mercado de trabajo, para caer en las entrañas de un modo de sobrevivencia que se consagra a partir de un execrable molecularismo que institucionaliza los rasgos individualistas del comportamiento societal, dificultando un enfoque solidario y comunicante de los individuos o ciudadanos. De lo que se trata, desde esta perspectiva, es reedefinir los contornos programáticos de un nuevo derecho laboral, que sin renunciar a derechos fundamentales como la libertad sindical, la negociación colectiva, el salario mínimo legal, aborde y enfrente con un sentido renovador, y en consecuencia, procure respuesta a nivel de la norma laboral a toda esa realidad de desempleo e informalidad por la que atraviesan nuestras gentes.
Evidentemente, el mundo de la comunicación y de los servicios de la informática, la preeminencia, las actividades del comercio en un relacionar que se ha reeuniversalizado (globalizado); del mercado único, que cualitativamente dista mucho del pasado histórico trasunto de la manufactura a la revolución industrial, matriz del derecho del trabajo que conocemos, impone un replanteo en el enfoque relacional del trabajo y su expresión formal: El contrato de trabajo. Los contornos de éste, su tipicidad o el contrato tipo general, de relación indefinida y localizada, se ha flexibilizado y han aparecido realidades que configuran las denominadas contrataciones atípicas o promocionales de empleos.
Los "partimes", sean verticales u horizontales, las jornadas compartidas ("job-sharing"), los contratos de "stage", de prácticas profesionales, el teletrabajo (trabajo a domicilio moderno), todos son formas que en países desarrollados, han ayudado a paliar el tema del desempleo. No por razones antojadizas, la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) elevó a la categoría de convenio, el trabajo de tiempo parcial. Lo que hacen falta son iniciativas que en el marco de la normativa laboral ayuden a mitigar este angustioso problema del desempleo. La reforma laboral no puede darse desde una posición de reducir costos laborales o de regatearles derecho a los trabajadores, sino de encontrar fórmulas contractuales que tiendan a ponerle barrera a la informalidad creciente, generando más empleos. Todo lo señalado en el marco o entendimiento garantista de la integridad del trabajador como la de sus derechos humanos, como el de la libertad sindical.
Cuando esté en un momento difícil, quédese diez o quince minutos ante el Sagrario o en su habitación leyendo la Palabra de Dios, en oración profunda con fe, y Dios le calmará. Cristo es el único que le puede aliviar de su cansancio y agotamiento. Así lo ha prometido y El es el único que jamás le fallará. No olvide que el Señor está dentro de su corazón y nunca le abandona. Sólo con Dios . . . usted será ¡INVENCIBLE!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América