Derecho a réplica
En la página de Opinión de El Panamá América del viernes 26, el Sr. Neftalí Jaén en su escrito "El clero y la política" hace varias afirmaciones, algunas generales y otras sobre mi persona, que no corresponden totalmente a la realidad.
Sobre las primeras no me voy a detener porque ya he repetido hasta la saciedad que el clero no sólo puede sino que debe participar en la política del bien común y no en cambio en la partidista, excepto cuando por defender ciertos principios claves, difiere de uno u otro partido y entonces la participación "partidista" sería indirecta.
En mi caso personal, me voy a fijar solamente en algo que una y otra vez se sigue diciendo de manera inadecuada. Se afirma y esto lo repite el autor del artículo que comento, que en las libretas de firmas que impulsó el Comité Ecuménico sólo se habla de cambios a la Constitución. Totalmente falso. Allí se dice muy claramente que el camino propuesto es el de la Asamblea Constituyente Paralela.
Ahora bien, esa Constituyente se puede convocar "a la brava" "con o sin quinta papeleta" como dice un candidato presidencial, o con una consulta al pueblo. Esto antes era la quinta papeleta y ahora es el posible referendo entre mayo y septiembre. Además opinan no pocos que la Constituyente como método para cambiar la Constitución debe incluirse en la actual Carta Magna para que esté "libre de cuestionamientos legales". Así me lo ha dicho expresamente y por escrito el candidato Martín Torrijos. No hay problema y sería algo útil.
Aún más, así lo expresamos en la Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales de la Asamblea. Pero entonces, ¿por qué no se introduce "ya" la tal reforma constitucional? Esperamos una respuesta.
En resumen hay tres asuntos en lo referente al tema que tocamos: el primero, la quinta papeleta que por varias razones que no vamos a discutir, ya naufragó, el segundo el referendo que por los vientos que soplan puede también naufragar y el tercero las reformas inmediatas a la actual Constitución que también parece que se irán al fondo del mar. ¿Y entonces? ¿Soluciones "de recámara"? Ya veremos por dónde enfoca el problema el nuevo gobierno. Y mientras tanto, seguiremos hablando de la política como bien común ( y así vemos el asunto de la nueva constitución vía constituyente) y no de la política partidista en cuanto favorecer a uno u otro candidato (entre paréntesis las firmas se recogieron primeramente en las iglesias y luego en los Súper 99 porque en otros supermercados nos pusieron trabas, lo cual no criticamos porque hay libertad para las opciones; no hubo allí el más mínimo interés partidista).
Muchas gracias por la atención y sepan que mis oraciones incluyen a todo el pueblo panameño sin necesidad de constituir ningún "partido sagrado".
Sobre las primeras no me voy a detener porque ya he repetido hasta la saciedad que el clero no sólo puede sino que debe participar en la política del bien común y no en cambio en la partidista, excepto cuando por defender ciertos principios claves, difiere de uno u otro partido y entonces la participación "partidista" sería indirecta.
En mi caso personal, me voy a fijar solamente en algo que una y otra vez se sigue diciendo de manera inadecuada. Se afirma y esto lo repite el autor del artículo que comento, que en las libretas de firmas que impulsó el Comité Ecuménico sólo se habla de cambios a la Constitución. Totalmente falso. Allí se dice muy claramente que el camino propuesto es el de la Asamblea Constituyente Paralela.
Ahora bien, esa Constituyente se puede convocar "a la brava" "con o sin quinta papeleta" como dice un candidato presidencial, o con una consulta al pueblo. Esto antes era la quinta papeleta y ahora es el posible referendo entre mayo y septiembre. Además opinan no pocos que la Constituyente como método para cambiar la Constitución debe incluirse en la actual Carta Magna para que esté "libre de cuestionamientos legales". Así me lo ha dicho expresamente y por escrito el candidato Martín Torrijos. No hay problema y sería algo útil.
Aún más, así lo expresamos en la Comisión de Gobierno, Justicia y Asuntos Constitucionales de la Asamblea. Pero entonces, ¿por qué no se introduce "ya" la tal reforma constitucional? Esperamos una respuesta.
En resumen hay tres asuntos en lo referente al tema que tocamos: el primero, la quinta papeleta que por varias razones que no vamos a discutir, ya naufragó, el segundo el referendo que por los vientos que soplan puede también naufragar y el tercero las reformas inmediatas a la actual Constitución que también parece que se irán al fondo del mar. ¿Y entonces? ¿Soluciones "de recámara"? Ya veremos por dónde enfoca el problema el nuevo gobierno. Y mientras tanto, seguiremos hablando de la política como bien común ( y así vemos el asunto de la nueva constitución vía constituyente) y no de la política partidista en cuanto favorecer a uno u otro candidato (entre paréntesis las firmas se recogieron primeramente en las iglesias y luego en los Súper 99 porque en otros supermercados nos pusieron trabas, lo cual no criticamos porque hay libertad para las opciones; no hubo allí el más mínimo interés partidista).
Muchas gracias por la atención y sepan que mis oraciones incluyen a todo el pueblo panameño sin necesidad de constituir ningún "partido sagrado".