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Derecho a un medio ambiente sano


Cerca de 180 mil toneladas de desechos peligrosos produce cada año la industria panameña, mientras que de los hospitales salen diariamente 5.3 toneladas y unas 300 toneladas de basura tóxica se producen en el sector agrícola. Los 2.8 millones de panameños que conviven frente a esta realidad pudieran estar poniendo en peligro su salud, además de que no gozan de su derecho a conocer los tóxicos a los que están expuestos para poder tomar medidas preventivas o hacer valer su derecho a un medio ambiente sano. Esta información es imprescindible, entre otras cosas, para fijar objetivos con tal de reducir y eventualmente eliminar las descargas de contaminantes. Se hace necesario la creación de una ley marco que regule el manejo de los desechos tóxicos. Bajo tal norma, las empresas que utilicen estas sustancias deberán registrarlas y cualquier ciudadano podrá conocer su localización y su nombre con sólo acercarse a un organismo público autorizado. Así, además de reconocer a la comunidad uno de sus derechos y brindarles herramientas para proteger su salud y la del medio en que vive, las autoridades podrían mejorar su capacidad de evaluar, regular y controlar sobre las sustancias tóxicas y peligrosas.
El otro aspecto tiene que ver con la falta de preparación que tiene la población para responder ante accidentes por derrames de sustancias contaminantes. ¿Qué tipo de peligros traen consigo, por ejemplo, los distintos carros cisternas que transitan por nuestras calles y avenidas? ¿Cuál es la información que se le brinda a la comunidad sobre los peores escenarios posibles en caso de accidentes y las medidas que toman las industrias para evitarlos? ¿Qué información tienen los trabajadores respecto de los materiales que manipulan? Hoy día ni siquiera se exige información ni se prepara seriamente a la población, ni a los centros de salud para responder ante una contaminación ambiental.
Recientemente, el Consejo de Gabinete aprobó una concesión administrativa para que la empresa privada construya e instale infraestructuras para el tratamiento de desechos tóxicos que se generen de hospitales, centros de transfusión sanguínea, clínicas y demás servicios médicos del país. Aunque con esta medida estamos dando los primeros pasos en el camino correcto, es importante que la disminución progresiva de las descargas y uso de materiales tóxicos en los procesos industriales se convierta en una obligación legal. Nuestro país no debe permitirse elegir el crecimiento de desechos peligrosos al costo de deteriorar la salud y la calidad de vida de trabajadores y vecinos.


101 años de Panamá América

 
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