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Derechos humanos y agenda nacional


La conmemoración del día internacional de los derechos humanos, es un marco oportuno para hacer algunas reflexiones sobre las deudas pendientes que aún mantiene el estado panameño con una sociedad que exige que la vigencia y el respeto de cada uno de sus derechos fundamentales, sean de una vez por todas, una realidad concreta, cotidiana y eficaz. Y es que una sociedad en la que permea la corrupción a todos los niveles, en la que aumenta la inseguridad y la violencia, el desempleo, la pobreza y en la que se percibe la impunidad y un deficiente sistema de administración de justicia, es una sociedad gravemente enferma, dando por resultado que los derechos humanos sean sistemáticamente violentados, desconocidos e inaplicados. En un escenario como el reseñado, se observa la relevancia de la falta en la agenda nacional de la problemática en la defensa de los derechos humanos, pues hasta ahora, el tema se trata desde la retórica, la demagogia o como un instrumento diplomático en el ámbito internacional.
Ciertamente, existen personas y organizaciones que promueven el respeto a los derechos humanos y un gran avance fue la creación de la Defensoría del Pueblo en 1997 como lugar de denuncia y de fiscalización moral hacia las instancias gubernamentales. Pero, aunque hay que reconocer el gran esfuerzo que realiza tanto el Defensor como funcionarios/as de la institución, su trabajo se ve obstaculizado por los grandes recortes presupuestarios que se le han hecho, con lo que se disminuye su capacidad para dar respuesta efectiva a las expectativas de una sociedad que anhela disfrutar plenamente de sus derechos humanos, teniendo la certeza de que existe una institución garante del respeto a sus derechos fundamentales.
Pero aunado a lo anterior, se hace necesario que el gobierno, la clase política y la sociedad civil, asuman integralmente en la agenda política nacional, los grandes temas de los derechos humanos, como son entre otros, la prevención y la eliminación de la corrupción, los derechos de las mujeres, la transformación del sistema de procuración y de administración de justicia.
En esta agenda nacional de los derechos humanos urge la incorporación de un programa general, cuyo objetivo debe ser eliminar los rasgos sexistas y discriminatorios en la policía, en las agencias del Ministerio Público, en la administración de justicia y en los medios de comunicación, especialmente cuando se denuncian o se informa sobre delitos vinculados a la violencia de género y que se promuevan mecanismos más eficaces de atención ciudadana y de denuncia sobre violación a los derechos humanos. Las leyes que favorecen un pleno ejercicio de los derechos humanos y la equidad de género sólo funcionarán, cuando los medios de comunicación, los servidores/as públicos encargados de recibir denuncias, de investigar delitos y de administrar justicia, estén sensibilizados/as y capacitados/as en la amplia perspectiva de los derechos humanos universales y cuando los ciudadanos y las ciudadanas nos apropiemos de esos derechos y sepamos cómo promoverlos y defenderlos.
Este día es una ocasión para analizar una profunda reflexión de Eleanor Roosevelt, exprimera dama estadounidense, que presidió la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en sus primeros años y que en una de sus sesiones preguntó: “¿Dónde comienzan en fin de cuentas, los derechos humanos universales? En lugares pequeños, cercanos al hogar, tan cercanos y tan pequeños que no se pueden ver en ningún mapa del mundo. Sin embargo, son el mundo de cada persona individual; el vecindario en que vive; la escuela o la universidad a la que asiste; la fábrica, la granja o la oficina donde trabaja. Esos son los lugares donde todo hombre, toda mujer, todo niño busca igualdad de justicia, igualdad de oportunidades, igualdad en la dignidad sin discriminación. Si los derechos humanos carecen de sentido en esos lugares, poco sentido tendrán en cualquier otra parte. Si no hay conciencia ciudadana que los defienda cerca del hogar, en vano trataremos de procurar su progreso en el mundo en general.”
Y hasta en la XII Cumbre Iberoamericana del 15 y 16 de noviembre de 2002, quedó claro que: “Frente a uno de los temas centrales de la Cumbre, los líderes iberoamericanos reafirmaron su propósito común de fortalecer el sistema democrático y la gobernabilidad, reconociendo la necesidad de promover y continuar apoyando acciones que consoliden una cultura democrática y el Estado de Derecho”.
Deberíamos reflexionar sobre si los partidos políticos panameños tienen o no ideología. En 1796, Destutt de Tracy acuñó el término para interpretar y evaluar el mundo para dar forma, movilizar, dirigir, organizar y justificar ciertos modos o líneas de acción. ¿Son en verdad las alianzas motivadas por ideales? Me atrevo a contestar que no lo son, más bien por intereses. Siendo esto así, hago una propuesta a la Asamblea Legislativa. Hagamos las alianzas primero, pero basadas en ideales comunes y en programas claros; luego, celebremos elecciones primarias con la participación de todos los partidos de la alianza. Siendo así, habría una mayor representatividad de los partidos miembros de la alianza para escoger su candidato de una papeleta única. Este método ya se utiliza en otros países. Y si esto resulta de mucha avanzada para nuestros políticos, entonces establezcan en la Ley Electoral las primarias obligatorias para todos los cargos de elección popular.
Eduardo Franco sostuvo que las patologías que se presentan por lo general son enfermedades crónicas frecuentes (presión alta, diabetes, problemas del corazón) y por su experiencia traumática en la guerra, algunos se atienden por trastornos mentales y emocionales.
En Health Visions Panamá, S.A. se maneja el concepto de médico de cabecera.
Melgar explicó que todo aquel veterano o retirado de guerra que quiera hacer uso de sus beneficios médicos a través de las clínicas, deberá acudir a una de ellas y presentar su carnet.
Ya en la clínica, el Departamento de Mercadeo se encargará de verificar que tanto su carnet como su estatus de soldado retirado, veterano o mayor de 65 estén al día.
Una vez organizado este proceso, pasa a consulta médica, donde será atendido por los doctores Melgar, Badiola o Franco.
Dependiendo de lo que arrojen los resultados de su evaluación clínica, se le refiere a un especialista.
En la clínica, aunque no se les puede brindar servicio a los familiares de los veteranos, sí se incluye la atención de los familiares de los retirados, así como a las viudas de combatientes.
Precisamente con las viudas es que se pierde el contacto porque la gran mayoría no sabe que cuenta con los mismos beneficios que tiene un veterano de guerra.
Aquellos veteranos, retirados o viudas de ex combatientes en Panamá que deseen obtener mayor información sobre los servicios a los que tienen derecho, pueden llamar a los teléfonos de la clínica: 265-4145 ó 265-3433.

101 años de Panamá América

 
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