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Derrame, Hubbert y la Refinería Regional


EN LA RECIENTE semana, a la par que ciento de galones de hidrocarburos eran derramados en la bahía de Chiriquí Grande gracias a Petroterminales de Panamá, afectando al ya deteriorado medio ambiente costero bocatoreño y a comunidades acostumbrada a habituales derrames, el viceministro de Comercio, Manuel José Paredes, anunciaba que los países centroamericanos deben esperar otro año más para establecer el sitio final de la Refinería Regional, la cual el gobierno panameño y empresarios locales anhelan se establezca en Puerto Armuelles, provincia de Chiriquí, y sus contrapartes de Guatemala en Puerto Quetzal.
Recientemente, y sin mucha publicidad, los funcionarios y ministros de la cartera energética de México, Centroamérica, Colombia y el Caribe sostuvieron un encuentro y fijaron una nueva fecha de licitación posiblemente para marzo del 2008. El estancamiento del plan para construir la refinería, cuya inversión se estima en cinco mil millones de dólares, se debe a que hace falta más estudios "de los que inicialmente y de manera optimista se pensaron".
Sin duda, la opinión de Paredes tiene que ver, además, con que México, que según la espoñola Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos viene presentando una tendencia hacia la baja productiva de crudo, ha hecho pública, a través de la estatal Petróleos de México (PEMEX), la caída de sus niveles de producción como consecuencia del agotamiento de sus reservas. Ello pone en entre dicho su promesa de proveer 230 mil barriles de crudo diarios al inicio del operación de la planta regional en tres años.
El actual gobierno panameño ha identificado esta mega refinería como una oportunidad estratégica para el modelo de servicio que sustenta la economía nacional, la cual acompañaría el boom del desarrollo infraestructural de la ampliación del Canal de Panamá, y los otros componentes del proyectos de integración energética como la exploración y explotación local de hidrocarburos en el Golfo de Darién y frente a costas de Colón y Kuna Yala, la construcción del gasoducto por el caribe sur con Colombia, la rehabilitación y ampliación del parque de almacenamiento y transporte de hidrocarburos existente, lo que sin duda busca acentuar la importancia geopolítica del país entre el eje energético liderado por Venezuela y el del norte por Estados Unidos, advirtiendo para la región una suerte de "sandwich" energético, donde cada eje pone los ingredientes de capital y tecnología, y nuestra región la cuota política y más impactos ambientales negativos sobre nuestros ecosistemas.
Por ahora, la curva de Hubbert ha modificado los planes de refinería regional requiriendo "más estudios". M. King Hubbert, científico estadounidense, anunciada ya en los años 50 del siglo pasado, que la evolución que experimenta la explotación de cualquier pozo petrolífero sigue una curva en forma de campana, llamada por ello "curva de Hubbert". Esto significa que, si bien al iniciarse la explotación, la producción de petróleo aumenta rápidamente, de forma que se puede extraer cada vez mayor cantidad con muy poco esfuerzo, a medida que va pasando el tiempo el aumento de la producción va perdiendo fuerza hasta que se alcanza un máximo, a partir del cual la producción comienza su declive hasta el agotamiento del pozo.
Y eso ha pasado en las principales reservas de crudo del planeta, gracias a un voraz modelo económico basado en el crecimiento sin límites, con evidentes y mortales impactos socioambientales. Aproximándonos, además, al fin o cenit de la era del petróleo, que para Hubbert sería en el 2075.
En mayo del 2003, en la Conferencia sobre el Cenit del Petróleo, el Prof. Kenneth Deffeyes, autor de "El Cenit de Hubbert: La Inminente Escasez del Petróleo Mundial", explicó que el fin o cenit petrolero pudo haber sido en el 2000, pues la producción mundial ha dejado de aumentar desde ese momento, pese al aumento de la demanda y la presión de los gobiernos occidentales a los países productores para que incrementen su producción y evitar el alza de precios, situación en la cual se inscribe fenómenos como la invasión a Irak, y ahora, el aplazamiento de la muy publicitada mega refinería regional, entre muchos otros que iremos viendo en estos años hacia la sociedad post-petrolera, y sin duda, más derrames de crudos.
Zapata señaló que con la interconexión de sistemas de alcantarillados, las aguas servidas de todos los corregimientos de San Miguelito llegarán a la planta de tratamiento que se construirá en Juan Díaz, al Este de la ciudad capital.
Hizo énfasis en la necesidad de que las aguas servidas sean tratadas antes de ir al mar para evitar que la calidad de nuestros ríos siga en detrimento.
Por otro lado, José Carías, jefe de Aguas Servidas del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, aseguró que la planta de tratamiento que se construirá en Juan Díaz realizará un proceso similar al de las potabilizadoras, sólo que su producto final no es agua potable, sino carente de sustancias químico-tóxicas dañinas para la fauna y flora marina".
Las aguas servidas se han tomado varios puntos.

101 años de Panamá América

 
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