default

Derroche de comida


La cantidad de comida que se desperdicia en el mundo es preocupante. Los países desarrollados desaprovechan entre 250 y 300 kilos por persona y año; en el África subsahariana y el sudeste asiático se pierde el equivalente a entre 400 y 500 calorías diarias per cápita; la superficie de la tierra dedicada a producir alimentos que se malgastan equivale a la de Canadá y la India unidas. Este despilfarro representa entre un tercio y una cuarta parte de los 4,000 millones de toneladas de comida que se producen anualmente en el planeta, según un informe del Banco Mundial (BM). José Antonio Cuesta, autor del estudio, explica que “los únicos datos fiables que tenemos son de EE.UU. y Reino Unido, donde el desperdicio ha crecido en los últimos años”.

Las soluciones son múltiples, algunas de un gran costo económico en infraestructuras, otras que requieren solo pequeñas inversiones y algunas que atañen a la concienciación de los consumidores y distribuidores. El primer método es el refrigerador de vapor, utilizado en Tanzania o India, evita que la temperatura de la comida dependa de la electricidad al emplear el vapor generado por los propios alimentos cuando les da el sol para mantener su temperatura. Las cajas rígidas similares a las que usan las fruterías suponen la diferencia entre perder cientos de kilos de alimentos por golpes y aplastamientos o aprovecharlos. En Afganistán se están sustituyendo las bolsas tradicionales por estos recipientes para los tomates. Al medir en peso, la fruta es el tipo de alimento que más se desperdicia. Supone un 44% de las alrededor de 1,300 millones de toneladas de comida que se despilfarran anualmente, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Otras soluciones son las bolsas de plástico selladas herméticamente, que en Nigeria están empezando a emplearse contra plagas devoradoras de semillas. Los silos de metal pueden ser usados por familias y comunidades para conservar mejor la comida y evitar mermas en el proceso, como es el caso de Kenia. Entre otras soluciones están mejorar las carreteras, las líneas eléctricas y los sistemas de transporte de los países en desarrollo ayuda a aprovechar mejor los alimentos. El ahorro en los países occidentales, según el Banco Mundial, comienza con la reducción de las ofertas y las clásicas promociones que inducen al desperdicio, ya que el consumidor compra más de lo que necesita y a menudo acaba tirándolo.

Permitir a los restaurantes donar alimentos y evitar las compras compulsivas, a través de la planificación y la concienciación son otros métodos. Por último, el Banco Mundial apuesta por el reciclaje en la cocina, que se está perdiendo por el cambio de hábitos.

 

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América