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Derrotada la solidaridad


Hemos leído interesante artículo del economista Walden Bello publicado en el libro intitulado "Cincuenta años es suficiente". Este autor señala que las medidas de globalización y desarrollo impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario obedecen a una decisión contrarrevolucionaria del Norte que no le agradó para nada cómo la OPEC, en 1970, manejó el asunto del petróleo.
Dice el aludido autor que para entender la contrarrevolución tenemos que ubicarnos en la década de 1960 y 1970 época en que existió crecimiento y mayor confianza en la región. Durante esta época los nuevos Estados Africanos así como los países latinoamericanos obtuvieron desarrollo a través de programas económicos que incluyeron un vigoroso liderazgo, protección doméstica y protección de mercados así como de las inversiones extranjeras.
Narra Walden Bello que durante la confrontación entre el Este y el Oeste se dio el movimiento de los No Alineados que presionaron por una distribución de la riqueza a nivel global. Esta retórica concerniente a la solidaridad se vio concretada en hecho, cuando en 1970 surgió la OPEC que manejó exitosamente el precio del petróleo lo que llevó luego a los países del Tercer Mundo a conformar carteles para manejar el zinc, la bauxita y otros minerales así como productos agrícolas. Esta solidaridad del Sur que conformó un fuerte bloque económico asustó a los países del Norte y creó un sentimiento masivo en los EU contra el Sur que contribuyó a la elección de Ronald Reagan como presidente de los EU Esta reacción de los EU, probablemente surgió de la coincidencia con la derrota de los EE.UU. en Vietnam y la crisis de los rehenes en Irán. Ello originó que Ronald Reagan viniera con una agenda para disciplinar el Tercer Mundo. El principal mecanismo fue mediante el empleo de la ayuda económica que fue usada como instrumento de limitada distribución de riqueza a través del Banco Mundial liderizado por Robert McNamara. Fue así como nació, bajo el amparo del ala derecha el Nuevo Orden Económico Internacional, llevado por el Banco Mundial bajo el programa conocido como SAL (structure adjustment loan). Para tener acceso a este programa de liberalización de sus economías que incluía la reducción de la participación en la economía, la baja de las barreras de importación, remover las restricciones de la inversión extranjera, la eliminación de subsidios para industrias locales, la reducción de gastos en asistencia social etc. Los líderes de los países del Tercer Mundo, al principio, no aceptaron las condiciones impuestas ya que las concibieron como, efectivamente son, un ataque directo al mero corazón de la independencia económica de la región. Pero la oportunidad de oro le sobrevino al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de Norteamérica y al Banco Mundial a principios de 1980, cuando la mayoría de los países del Tercer Mundo confrontaron problemas en pagar el servico de las deudas contraídas en 1970 y fue así como los bancos hicieron propias las medidas estructurales del Banco Mundial y exigieron que, para nuevos préstamos, era preciso el visto bueno del Banco Mundial lo que originó que los gobiernos se rindieran y ya en 1985, 12 de los 15 países deudores, hicieron suyas las medidas estructurales sugeridas por el Banco Mundial. Con el devenir de los años SAL proliferó de tal forma que las economías de los países del Tercer Mundo quedaron totalmente bajo la supervisión y control de Banco Mundial. Ahora tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional tienen como principal objetivo obligar a los países del Tercer Mundo a acabar con las políticas económicas que hacían viable la soberanía económica de los mismos.
Estos ajustes estructurales en las economías de los países del Tercer Mundo han dado magníficos resultados y han probado ser un mecanismo muy eficiente para colectar de los países del Tercer Mundo la deuda y además propiciar una masiva distribución de las fuentes de riqueza hacia los países industriales. Pero la más importante victoria la constituye el haber logrado el estratégico objetivo de imponer las reformas económicas. Así, de esta forma los EU se han asegurado de que los países del Tercer Mundo jamás volverán a retar al Norte con el establecimiento de carteles y medidas solidarias para la consecución de beneficios propios. Es el castigo a la solidaridad de antaño, es la contrarrevolución a la unión mostrada en los años 70 por los Países del Tercer Mundo. Los EU han visto la solidaridad de los Países Tercer Mundistas como una amenaza a su hegemonía mundial y están decididos a no permitirlo nunca jamás.
Esta resulta ser la verdadera razón de todo este revuelo formado con las medidas económicas que se nos han impuesto, aunque el ministro del MIPPE dice que ellas son el resultado de la política elaborada por su despacho. Ja, ja, ja.

101 años de Panamá América

 
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