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Desafíos de la educación sexual


EL MINISTERIO de Educación y las universidades formadoras del docente en todos los niveles y modalidades de estudio en Panamá, deben facilitar a los adolescentes información y servicios que les permitan comprender su sexualidad, prevenirse contra embarazos no planificados y las enfermedades de transmisión sexual como temas de discusión complementarios a favor de la salud sexual, mental, emocional y espiritual.
A propósito de las actuales posiciones encontradas sobre los contenidos que deben autorizarse para desarrollar curricularmente la educación sexual en la juventud, el objetivo de la misma es facilitar a la nueva generación de jóvenes las tendencias de la información, la independencia, las habilidades de comunicación, opciones y negociación para realizar la transición a la edad madura disfrutando de buena salud sexual y estabilidad emocional.
En la producción de libros, folletos, apuntes de clases y otras publicaciones para uso en las aulas de clases debe incluirse información no sólo sobre la anatomía y pubertad que desde primaria traen los programas de primaria, sino también sobre el embarazo, el VH
SIDA y las relaciones emocionales y espirituales implicadas en todas las experiencias heterosexuales y de otro género, evitando ocultar realidades crudas del comportamiento sexual, promoviendo la igualdad de género, la autoestima y el respeto por los derechos de los demás e inclusive de las minorías .
Las facultades de Educación de las universidades formadoras del docente panameño deben revisar, y en su defecto, incluir con prioridad el tema de la Educación Sexual y Afectiva como eje transversal en el currículum de los planes de estudios y carreras en la perspectiva de alcanzar, por parte de la nueva generación de adultos, salud sexual comprendida como la integración de los componentes somáticos, emocionales, intelectuales, sociales y espirituales de la conducta sexual por medios edificadores, que potencien la personalidad, la socialización y sobre todo el amor.
Autores como Mace y colaboradores reconocen que la sexualidad sana que debemos alcanzar en nuestra vida incluye la ausencia de temores, sentimientos de vergüenza y culpabilidad, así como de factores mentales que inhiben el placer sexual y perturban las relaciones sexuales como terapia emocional de todo ser humano, aunque conforme con una ética personal y social, ya que una sexualidad sana condiciona una auténtica salud mental.
Los centros educativos y universidades formadores de los profesionales de la docencia deben informar sobre el complejo y variado comportamiento de la vida sexual del ser humano, claramente y con naturalidad, evitando las deformaciones provocadas por datos recogidos a través de sus iguales que generalmente las conocen prejuiciadas o deformadas agravando la salud mental.
Durante el período de la Educación Básica General esos temas deben ser impartidos por profesores de Ciencias Naturales, Filosofía, Historia, Educación Física, Religión u otros, por la necesidad de una correcta y saludable integración socio-afectiva, ya que no se necesita, por parte del profesorado panameño, de una especialización o nivel doctoral, sino más bien de una estrategia dialógica que evite abordar estos conocimientos de forma dogmática, restringida, temerosa y evasiva de la cruda realidad del alcance de la complejidad del comportamiento sexual y sus implicaciones legales, éticas, económicas, políticas, culturales y espirituales, complementando la labor educativa de la familia, aunque sabemos que muchas viven en un caos y corrupción sexual, y que dejaron de ser modelos de aprendizaje de salud sexual.
Como proyecciones finales para el Ministerio de Educación y las universidades formadoras del docente en torno al nuevo proyecto de Educación Sexual, tenemos que unir esfuerzos para:
Tomar conciencia del carácter cultural de la sexualidad y de la diversidad modalidades que se viven, según las épocas, los países, las tradiciones, la política; tener un conocimiento de la anatomía y la fisiología de los aparatos genitales femenino y masculino, y vincularlo con la conducta sexual y sus implicaciones como embarazo, enfermedades, felicidad, placer; comprender el hecho de la pubertad en cuanto a sus cambios físicos, caracteres sexuales secundarios y cambios psicológicos, captando la diversidad de ritmos de desarrollo para cada persona; conocer las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes; ser conscientes de la necesidad de evitar las conductas de riesgo; dominar las normas jurídicas relacionada con la sexualidad; evaluar críticamente la influencia de los medios de comunicación, la publicidad y el entorno social sobre la conducta sexual de las personas; estimular la autoestima y autocofianza, entender y respetar las diferencias de aspecto físico y de preferencias entre las personas; expresar, argumentar, fundamentar y defender opiniones sobre cualquier aspecto referido a la sexualidad y la reproducción con una actitud tolerante hacia las otras personas y sus puntos de vista.

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