default

Desafíos de la enseñanza universitaria


El incrementos de los cupos para acceder a ciertas carreras en universidades públicas nacionales, especialmente en la Universidad de Panamá, sin que para ello se comprometa, sino que mejore la calidad de la formación, constituye el eje de la polémica en torno a la educación universitaria hoy.
Siempre que se debate y se estudia sobre este tema, surgen propuestas para ampliar el acceso a las carreras con más restricciones en la Universidad de Panamá, y el incremento en la calidad de otras que, permitiendo más fácil acceso, mantienen en entredicho el nivel de sus productos. Algunos teóricos de la educación y catedráticos de vasta experiencia en la Universidad de Panamá, plantean la urgente necesidad de una disminución de la carga horaria de carácter netamente expositiva, la reducción o eliminación de materias que por razones seguramente antipedagógicas, repiten los contenidos; un incremento en el número de alumnos por salón y el apoyo didáctico a los postgraduados. Es urgente fomentar este debate por el número creciente de alumnos que tocan nuestras puertas académicas y que, por las restricciones que establecemos, terminamos empujándolos a las no muy económicas "universidades" privadas, de las cuales solamente 3 ó 4 reúnen los requisitos para abrazar esta denominación.
Ciertamente esta discusión requiere un ambiente absolutamente académico-científico, que no esté contaminado por las cuestiones no principistas de carácter crematístico y político.
Actualmente no más del 6 % de los egresados de colegios secundarios tiene acceso a la educación superior en Panamá y de éstos, cerca del 55 % lo hacen en ciudad capital. Las universidades con mayor matrícula en el país siguen siendo, la Universidad de Panamá, seguida por la Universidad Tecnológica y la UNACHI, todas públicas. Entre las privadas, la USMA está a la vanguardia, seguida de ULACIT y la Universidad Latina. Sin embargo, tanto la Universidad de Panamá como la Universidad Tecnológica son las que más solicitudes de ingreso rechazan, en función de los restrictivos criterios de selección que han impuesto a estudiantes, producto de un sistema educativo de enseñanza media, que tampoco les prepara para esos primeros desafíos.
No obstante esta realidad, la pregunta que surge inmediatamente es cómo aumentar de manera significativa el acceso a la educación universitaria sin que esto exija grandes inversiones, ni comprometa la calidad del producto que egresa del sistema e igualmente satisfaga la política tanto del sector privado como de las IFI"s, que, so pretexto de fallas en los dos criterios arriba señalados han montado una campaña de descalificación de las instituciones públicas de educación superior, haciendo incluso alianzas estratégicas, que más bien parecen crematísticas con "universidades", cuyas herramientas pedagógicas y tecnológicas para la enseñanza, caben todas en el asiento de atrás de un "W".
Por supuesto que la respuesta está en nosotros mismos. Partamos del hecho que, a pesar del esfuerzo cotidiano de administrativos, docentes y estudiantes, resistimos a un cambio pedagógicos, tecnológicos y metodológicos, fundamentales para incrementar la calidad de nuestro producto y ganar la confianza de sectores, que, sin ser enemigos de la Educación Superior Pública, especialmente en la Universidad de Panamá, caen con suma facilidad, en el discurso descalificador de aquellos que sí tienen como objetivo de agenda, abrir grandes boquetes y afectar gravemente la existencia de la única opción de preparación académica y ascensión social, de las mayorías nacionales.
Por ello, desde esta esquina de la geografía nacional, asumo como mías las ideas de docentes y pedagogos que abogan por la eliminación de disciplinas innecesarias y que repiten contenidos. De acuerdo con estos experimentados maestros, es probada la tesis que aún reduciendo el volumen de horas/aula se garantiza, con una propuesta revolucionaria en materia de educación superior, un aprendizaje de calidad.
Nuestro modelo educativo en las universidades públicas atrapa al alumno en el aula; los expertos indican que esto se supera con un cambio estructural del mismo, de modo que permita que el alumno esté más tiempo, por un lado, en la biblioteca aprendiendo a aprender y por otro en los laboratorios, talleres, empresas, hospitales y otros lugares donde se viva y practique lo que aprende.
La Universidad de Panamá, está realizando cambios positivos en materias de auto evaluación, evaluación institucional y acreditación, tiene al personal docente, en términos absolutos y relativos, mejor preparado académica y científicamente del país, no obstante nuestros sistemas y procesos tanto administrativos como académicos, ya están siendo superados, por la velocidad de eventos que se suceden en este mundo globalizado y que nos hace parecer un elefante caminando dentro de una urna de cristal. Ya tenemos nuestro diagnóstico, nos falta una dosis de autocrítica y la valentía para generar y ejecutar los cambios de calidad que, sabemos requerimos; de otro modo un mal paso del elefante, resquebrajará la urna y esta caerá sobre nuestras bien ponderadas pero conservadoras cabezas, cuya capacidad de resistencia parece ser sólo al cambio.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América