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Desafíos y oportunidades


Existen distintas variables para llevar a cabo un programa de reestructuración administrativa. Todo dependerá cuál es el fin estratégico que se persigue, para así disponer los mecanismos más eficientes.
Cuando en 1995 se proyectó la idea de la ciudad gubernamental en las áreas revertidas con la finalidad de facilitar la prestación de servicios públicos interrelacionados de manera más expedita y eficiente se confrontó la dificultad de la transportación de los funcionarios y los usuarios a un área poco desarrollada y distante aún toda vez que se iniciaban las construcciones de los corredores Norte y Sur, así como las instalaciones de la gran terminal. Hoy cumplidas las etapas de interconexión de los polos este-oeste de la capital, con una terminal de transporte que es motivo de orgullo para el país, y desarrollada toda una red de servicios colaterales, no existen los inconvenientes de entonces, y mejor aún contribuiríamos a dar un uso adecuado a grandes instalaciones que cuestan al estado grandes erogaciones en su mantenimiento y proyecciones.
Somos testigos de cómo firmas fantasmas, asociaciones privadas y todos los tipos de especuladores se instalan en un área costosísima, sin que nadie sepa su finalidad y disfrutando indebidamente de un sacrificio nacional porque a nombre de programas disfrazados de organizaciones internacionales han sido exentas de pago al tesoro. Bien, no es un secreto que los ingresos del Estado serán siempre insuficientes para la enorme carga que involucran la multiplicidad de servicios a prestar, y los problemas sociales acumulados por períodos consecutivos de gobiernos. Podríamos comenzar diciendo que revisemos las experiencias de los 70. Cuando el sector agropecuario fue mudado de las refrigeradas oficinas que tenía en la Avenida Justo Arosemena a la ciudad de Santiago de Veraguas, para estar más cerca de las áreas de producción y la extensión agropecuaria no fuera tan costosa.
Se reorganizaron servicios como la expedición de los pasaportes, cédulas y licencias de conducir, cuyos tramites demoraban entre 10 y 20 días, a escasos 60 minutos. Se trasladaron oficinas completas del INCUDE, del edificio Sears al Estadio Revolución de entonces, cuyos ahorros se reinvirtieron en alumbrados para todos los estadios del país. Proliferaron los centros de salud por corregimientos como elementos de una política preventiva de salud y no construir hospitales costosísimos, que erosionaban el presupuesto general del estado. Experiencias sobran para revertir los desastrosos impactos del efecto Mireya (endeudamiento, incompetencia, obras inconclusas ya cobradas etc.) y salirles al paso a la iliquidez presupuestaria de muchas instituciones durante el próximo período 2005. Todo depende del cristal con que miremos el futuro (electoral o generacional).
¿Por qué tienen que pagarse los millones de balboas en arrendamientos en la Plaza Edison para que 4 ministerios y una dirección del Seguro Social, presten servicios de manera dislocada e incompleta en esa edificación. ¿Cuántos problemas de Bocas del Toro, Darién o las comarcas indígenas podemos resolver con esos ahorros, si nos mudamos a las áreas revertidas. Si el Seguro Social condicionara sus consultas externas áreas administrativas, depósitos etc. en grandes y espaciosos salones, sin costarle erogaciones onerosas que hoy paga, pudiendo vender a corporaciones privadas terrenos y edificios céntricos y recuperar recursos financieros que tanta falta les hacen. ¿Por qué la CLICAC y el Ente Regulador están ocupando edificios privados tan distantes y caros. Lo mismo que ETESA, que no tiene atención a los usuarios y permanece en dos torres del Edificio Hatillo asegurándole rentas a quien sabe qué mono gordo.
Si seguimos, no acabamos la idea central. El doble propósito de la sugerencia radica en la necesidad de que los panameños hagamos el mejor uso posible de esas áreas, nos identifiquemos con ellas, incorporándolas a nuestras actividades cotidianas, y nos sirvan para dedicar los pocos recursos líquidos del presupuesto de la nación en aquellas áreas de desarrollo que no están en la estrategia de corto plazo, pero que igual mantienen una acumulación in creciendo de deuda social.
Cero corrupción no es sólo denuncia, es ejecución, creatividad hacia el mejoramiento y la transparencia, descentralización, regionalización, y todo aquello que acerque recursos a la población más necesitada. Si recortamos los presupuestos de funcionamiento así como los programas elaborados en estrategias de desarrollo en cada sector de servicios, estamos arrinconando a los funcionarios a ser simples espectadores de las necesidades y no agentes de cambios o facilitadores. Debemos al menos programar alternativas que nos acerquen a las soluciones de los problemas, para luego no tener que recurrir a otros métodos menos eficientes socialmente.
La cuarta prueba la aportó el celular de Bayo. Las repetidoras de la compañía de teléfonos a la que estaba afiliado, revelan que sus llamadas realizadas entre las 5:30 y 7:00 de la noche provinieron del área Este de la provincia.
El abogado de Aneth Ortíz, también afirma que contrario a la versión de Bayo que en el momento del crimen se encontraba en su centro de estudios. Las autoridades del plantel confirmaron que ese día las instalaciones estuvieron cerradas.

101 años de Panamá América

 
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