Desagravio por el Viernes Negro
Este es el tercer gobierno predominantemente civilista, aunque es el menos civilista, ya que hay muchos elementos reciclados del PRD y del militarismo.
Ninguno de los anteriores gobiernos ha destacado, adecuadamente, las jornadas de lucha contra la satrapía militar. Este 10 de julio se conmemoran 22 años de aquel Viernes Negro como se le recuerda, donde se había convocado a una Gran Concentración Blanca en las inmediaciones de la Iglesia del Carmen y la vesania del militarismo se ensañó en los miles de ciudadanos que querían manifestar su rechazo a lo que en ese momento eran casi 19 años de dictadura, con el primer Torrijos, luego Flores, siguiendo Paredes y, en esos tiempos, con Noriega.
Al término del día hubo una cantidad indeterminada de detenidos, no sólo en la capital sino en las cabeceras de provincias, vehículos semidestruidos, casas e iglesias atacadas con lacrimógenas, todo por tener ropa blanca, o banderas blancas.
En las cárceles, principalmente en La Modelo, no había separación de hombres y mujeres, como tampoco de civilistas y maleantes comunes. Estos saqueaban a los civilistas, lo que generaba violencia en muchos casos y golpizas contra los civilistas aupadas por agentes represivos.
En los días subsiguientes comenzaron a salir los detenidos, con el desparpajo de publicar, en los periódicos de ERSA, certificados firmados por los médicos de La Modelo diciendo que salían “sin evidencia de trauma físico o síquico”. Vaya cinismo, ya que sólo estar detenido en las condiciones en que estuvieron era ya trauma síquico; y qué decir de las golpizas que se dieron.
Ahora, a 22 años de aquella barbarie, sería recomendable que el “Gobierno del Cambio” introduzca un cambio de apreciar estos hechos criminales sufridos por el pueblo y propiciara una especie de vacuna contra la oportunidad de que se repita la barbarie.
Tenemos en altos cargos a connotados civilistas como José Mulino, Roberto Henríquez, Alberto Vallarino, los hermanos Varela, entre otros que deben liderar un acto de desagravio para todas las víctimas del Viernes Negro, desde los detenidos hasta los agredidos en su integridad física con gases, perdigones y palos.
También en altos cargos hay personajes que ese día apoyaban directa o indirectamente a la dictadura, y sería bueno que, emulando al ex coronel Leonidas Macías, pidieran perdón al pueblo panameño por esa barbarie del Viernes Negro. Entre esas personas están el director de la Policía, que pertenecía a la UESAT, organismo élite de Noriega para reprimir al pueblo como las acciones realizadas en la casa del confeso Roberto Díaz y el ataque al Cesar Park, secuestrando a varios gringos, en la mañana del 20 de diciembre de 1989; o la directora de Ampyme, quien dice sentirse orgullosa de ser PRD fundadora; o el anunciado director de Salud de San Miguelito, quien era médico en La Modelo y firmó esos certificados comentados arriba.
Este pueblo puede y debe perdonar, pero al que pide perdón; mas tiene la obligación de “prohibirse olvidar”.