¿Desaparecerá la etnia negra del Palacio de las Garzas?
A propósito de la anunciada reingeniería que se realizará en el Ministerio de la Presidencia a partir del 2 de julio, cuando se encargue de dicha cartera Demetrio Papadimitriu, se ha dado a conocer un "Organigrama del Cambio", que recoge los detalles del mismo en dicha entidad.
Habiendo advertido la ausencia del Consejo Nacional de la Etnia Negra en el citado organigrama, realicé algunas indagaciones sobre la ubicación de ese Concejo en la actual estructura del Ministerio de la Presidencia. ¿Y cuál ha sido mi sorpresa? A pesar de que conforme el Decreto Ejecutivo No. 116, de 29 de mayo de 2007, publicado en la Gaceta Oficial No. 25,802, el gobierno del presidente Martín Torrijos nunca incorporó formalmente al Consejo Nacional de la Etnia Negra a la estructura del Ministerio de la Presidencia, a través de los mecanismos técnico administrativos pertinentes.
Hoy por hoy, el Consejo Nacional de la Etnia Negra no aparece en el Manual de Organización del Sector Público del año 2008 (MEF), aun cuando para el 2009, contradictoriamente, existe un presupuesto reducido asignado dentro de la estructura del Ministerio de la Presidencia, que ejecuta la Secretaría Ejecutiva del Concejo. Quizás esa falta de institucionalidad del gobierno saliente haya contribuido a que la reingeniería que ahora operará en el Palacio de las Garzas no reconozca la existencia del Consejo Nacional de la Etnia Negra como instancia adscrita a esa esfera.
En esas circunstancias, creo que será conveniente, además de necesario, que los miembros de la sociedad civil que integran dicho concejo, léase aquellos provenientes de las organizaciones negras panameñas, ofrezcan una explicación, ojalá aclaración, que eche por tierra la información recabada y que aquí comparto con los lectores. Igualmente, hará falta alguna orientación pública que arroje luces sobre las perspectivas que tienen los miembros del Concejo en torno a esa estructura, a la luz del nuevo gobierno que asume la conducción del Estado, a partir del próximo 1 de julio.
Me luce que en este momento el silencio pudiera resultar, paradójicamente, una imprudencia, y, a más largo plazo, podría derivar en un grave retroceso en todo lo andado, durante muchas décadas, de cara a la inclusión social de la población afropanameña. ¡Cuidado!