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Desaparición y muerte del dirigente


Panamá está próxima a ser juzgada en Costa Rica por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por el caso de la desaparición y muerte durante la dictadura militar contrainsurgente del General Omar Torrijos, del dirigente popular Heliodoro Portugal.

El 14 de mayo de 1970, aproximadamente a las 3:00 de la tarde, Portugal se encontraba en el Café "Coca-Cola", en el barrio de Santa Ana (ciudad de Panamá), cuando un taxi se detuvo frente al café. Dos señores vestidos de civil bajaron del taxi, lo detuvieron y lo metieron a la fuerza en el automóvil y se lo llevaron con rumbo desconocido. Al mes de su desaparición, un agente de la Guardia Nacional (GN) le comunicó a la familia que Heliodoro estaba detenido en el Cuartel de Tocumen y que "pronto" saldría.

Un detenido político de aquel tiempo, informó a la Comisión de la Verdad (CV), que estando detenido en la Casa de Miraflores (cárcel clandestina), estaba detenido también Portugal, quien fue torturado e interrogado sobre su amistad con el también dirigente popular Floyd Britton (Britton fue asesinado en el Penal de Coiba en noviembre de 1969).

A ese informante y a Portugal los trasladaron vendados al Cuartel de Tocumen, donde Portugal pidió que le avisaran a sus familiares.

Otro informante narró a la Comisión de la Verdad que en junio de 1971 presenció el entierro de un cadáver en el Cuartel de Tocumen.  

El 22 de septiembre de 1999 este informante guió a las autoridades al sitio y encontraron restos humanos que se presumían pertenecían al también desaparecido Héctor Gallego, sacerdote conocido por su labor social desarrollada entre el campesinado de Santa Fe de Veraguas.

En un principio, de dos osamentas encontradas en 1999 en el cuartel de Tocumen, una fue identificada por el laboratorio Realigene Technologies, de Estados Unidos, como del dirigente izquierdista Heliodoro Portugal.

Además, la otra osamenta, resultó ser del dirigente juvenil Ever Quintanar.

Los crímenes perpetrados durante la dictadura de Torrijos no fueron contra elementos de la oligarquía panameña, sino contra dirigentes y militantes populares (campesinos, obreros, estudiantiles, juveniles, magisteriales, etc.), una selección de elementos valiosos de los movimientos populares en una guerra sucia, típica de los escuadrones de la muerte dirigidos por la Central de Inteligencia norteamericana.  

Recordemos que durante el juicio seguido al también general Manuel Antonio Noriega en Estados Unidos, salió a relucir lo que era un secreto a voces: que él (Noriega) y Torrijos estaban emplanillados en la Central de Inteligencia norteamericana, (CIA).

Cuando en 1977, la CIDH vino a Panamá y preguntó por Portugal, la dictadura dijo que "no conocía su paradero".  

Al parecer, ahora se hará justicia en la CIDH.

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