Desastre por inundaciones
Todavía duelen en nuestros oídos las palabras pronunciadas por el señor Presidente de la República en su discurso del 24 de abril de 2006, por el inicio del período de divulgación de la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá: "Voy a decirlo de una manera categórica e inequívoca: no puede haber desplazamientos de campesinos, ni nuevas inundaciones que destruyan el medio ambiente... Por ello, sin suspender los programas de desarrollo que allí se llevan a cabo, enviaré a la Asamblea Nacional un proyecto de Ley que derogue la Ley 44".
Hoy nos duele la conciencia al ver cómo producto de inundaciones descontroladas, nuestros ríos de la Cuenca Occidental del Canal arrasan pueblos, caminos, puentes y preciosas vidas de humildes panameños, dejando a su paso una estela de desastre, terror, muerte y desesperanza.
Una activa periodista de nuestra televisión pregunta qué se pudo haber hecho para evitar tamaño desastre. No podemos culpar a la naturaleza, que no discrimina cuando decide descargar toda su furia sobre determinada región geográfica, afectando casi siempre a los sectores menos favorecidos, más vulnerables y humildes de nuestro país. Los ríos y el agua que conducen son fuente de vida y sustento de las actividades que desarrolla el hombre; pero sin control, son torrentes de destrucción y muerte.
Antes de ser controlado mediante la construcción de la presas de Gatún y Madden, el Chagres arrasaba con todo lo que se construía en sus riberas durante las épocas de crecidas y era una proeza remontar el mismo. El ingenio del hombre logró controlar la fuerza natural y hoy día este río rinde beneficios incalculables para nuestra nación.
Alguna personas piensan que Dios es panameño debido a que nuestro pequeño terruño no es afectado por mayores desastres como ocurre en otras latitudes. Pero no podemos esperar tanta benevolencia desde las alturas. Como país tropical no estamos exentos de algunos fenómenos climáticos como las fuertes precipitaciones que causan inundaciones de las planicies costeras y deslizamientos de tierra en las zonas montañosas.
Se hace necesario que utilicemos nuestra voluntad y nuestro ingenio para crear condiciones de vida seguras, inculcando en nuestra gente el respeto por la naturaleza evitando invadir las zonas de riesgo.
Señores que nos gobiernan: Hoy las inundaciones no solamente están transformando el ambiente, sino que están destruyendo la vida y bienes de nuestras clases más desposeídas.
La mejor forma de controlar las inundaciones y las sequías que año tras año afectan nuestra economía, es mediante la construcción de presas y embalses para guardar y regular la abundante agua que escurre durante la época lluviosa y utilizarla durante los meses secos. Esta sería parte de la respuesta a la amiga periodista. La otra sería elevar, con mayor fervor, nuestras oraciones al cielo.
En la oficina de Relaciones Públicas se explicó que las nuevas boyas se colocaron como parte de la labor que realizan de señalizar el país para garantizar la seguridad de los conductores.
Se nos explicó que funcionarios de la ATTT removerán, en los primeros metros de la avenida, unas boyas y aunque no se explicó el porqué, se nos remitió al MOP, pues se trata de un convenio entre entidades.
También fuimos informados de que Severino Mejía, director de la ATTT, se encontraba en Consejo de Gabinete, por lo que no podía atendernos.
El porqué y el cómo de esa señalización
Arturo González, director de Operaciones de Tránsito de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) explicó el procedimiento utilizado para la colocación de las boyas.
Según señaló, las labores estuvieron a cargo de una empresa contratista, aunque no dijo cuál.
Las medidas de las boyas son de 15 centímetros de alto por 20 de ancho y no tenían material reflectivo, pero ahora se les está colocando.
Admitió que ha habido quejas al respecto y que algunas han sido retiradas.
Personal de la ATTT está revisando si las boyas fueron colocadas muy pegadas.
El objetivo de esta señalización colocadas a la mitad de ambos paños hacia Clayton y Albrook es la división de los carriles.
Jim Morales: "Si el conductor conoce la calle no hay peligro alguno, pero al transitarla debe hacerlo con cuidado y precaución".
Juan José Estribí: "La vía es sumamente peligrosa, no tiene luces, no cuenta con hombros ni hay señalizaciones apropiadas".
Alexander Barrios: "La avenida La Amistad es peligrosa, es una calle sin señales y sin luz donde podría haber delincuencia".
Javier Chacón: "Esa calle es muy oscura, hay que señalizarla cuanto antes. Cuando llueve la situación se torna peor".
Rubén Ho: "Esa avenida es horrible, no hay iluminación, se colocaron unas boyas que son demasiado peligrosas".
Abelino Aguilar: "Los "ojitos de gato" ayudan a la visibilidad en las noches, pero para un conductor que no conoce la vía hay peligro de accidente".
Hoy nos duele la conciencia al ver cómo producto de inundaciones descontroladas, nuestros ríos de la Cuenca Occidental del Canal arrasan pueblos, caminos, puentes y preciosas vidas de humildes panameños, dejando a su paso una estela de desastre, terror, muerte y desesperanza.
Una activa periodista de nuestra televisión pregunta qué se pudo haber hecho para evitar tamaño desastre. No podemos culpar a la naturaleza, que no discrimina cuando decide descargar toda su furia sobre determinada región geográfica, afectando casi siempre a los sectores menos favorecidos, más vulnerables y humildes de nuestro país. Los ríos y el agua que conducen son fuente de vida y sustento de las actividades que desarrolla el hombre; pero sin control, son torrentes de destrucción y muerte.
Antes de ser controlado mediante la construcción de la presas de Gatún y Madden, el Chagres arrasaba con todo lo que se construía en sus riberas durante las épocas de crecidas y era una proeza remontar el mismo. El ingenio del hombre logró controlar la fuerza natural y hoy día este río rinde beneficios incalculables para nuestra nación.
Alguna personas piensan que Dios es panameño debido a que nuestro pequeño terruño no es afectado por mayores desastres como ocurre en otras latitudes. Pero no podemos esperar tanta benevolencia desde las alturas. Como país tropical no estamos exentos de algunos fenómenos climáticos como las fuertes precipitaciones que causan inundaciones de las planicies costeras y deslizamientos de tierra en las zonas montañosas.
Se hace necesario que utilicemos nuestra voluntad y nuestro ingenio para crear condiciones de vida seguras, inculcando en nuestra gente el respeto por la naturaleza evitando invadir las zonas de riesgo.
Señores que nos gobiernan: Hoy las inundaciones no solamente están transformando el ambiente, sino que están destruyendo la vida y bienes de nuestras clases más desposeídas.
La mejor forma de controlar las inundaciones y las sequías que año tras año afectan nuestra economía, es mediante la construcción de presas y embalses para guardar y regular la abundante agua que escurre durante la época lluviosa y utilizarla durante los meses secos. Esta sería parte de la respuesta a la amiga periodista. La otra sería elevar, con mayor fervor, nuestras oraciones al cielo.
En la oficina de Relaciones Públicas se explicó que las nuevas boyas se colocaron como parte de la labor que realizan de señalizar el país para garantizar la seguridad de los conductores.
Se nos explicó que funcionarios de la ATTT removerán, en los primeros metros de la avenida, unas boyas y aunque no se explicó el porqué, se nos remitió al MOP, pues se trata de un convenio entre entidades.
También fuimos informados de que Severino Mejía, director de la ATTT, se encontraba en Consejo de Gabinete, por lo que no podía atendernos.
El porqué y el cómo de esa señalización
Arturo González, director de Operaciones de Tránsito de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) explicó el procedimiento utilizado para la colocación de las boyas.
Según señaló, las labores estuvieron a cargo de una empresa contratista, aunque no dijo cuál.
Las medidas de las boyas son de 15 centímetros de alto por 20 de ancho y no tenían material reflectivo, pero ahora se les está colocando.
Admitió que ha habido quejas al respecto y que algunas han sido retiradas.
Personal de la ATTT está revisando si las boyas fueron colocadas muy pegadas.
El objetivo de esta señalización colocadas a la mitad de ambos paños hacia Clayton y Albrook es la división de los carriles.
Jim Morales: "Si el conductor conoce la calle no hay peligro alguno, pero al transitarla debe hacerlo con cuidado y precaución".
Juan José Estribí: "La vía es sumamente peligrosa, no tiene luces, no cuenta con hombros ni hay señalizaciones apropiadas".
Alexander Barrios: "La avenida La Amistad es peligrosa, es una calle sin señales y sin luz donde podría haber delincuencia".
Javier Chacón: "Esa calle es muy oscura, hay que señalizarla cuanto antes. Cuando llueve la situación se torna peor".
Rubén Ho: "Esa avenida es horrible, no hay iluminación, se colocaron unas boyas que son demasiado peligrosas".
Abelino Aguilar: "Los "ojitos de gato" ayudan a la visibilidad en las noches, pero para un conductor que no conoce la vía hay peligro de accidente".