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Desavenencias en los partidos


Tal vez no sea yo la llamada a escribir sobre este tema; no quiero inmiscuirme en problemas internos de ningún partido ni es mi intención hacer críticas destructivas a nadie, por ello, sólo daré mi opinión sobre algo que es público y que ha sido motivo de controversia fuerte entre facciones del MOLIRENA.
En varias ocasiones he escrito oponiéndome al bipartidismo, porque no considero correcto para los que jugamos en política, que nos obliguen a ser arnulfistas o PRD porque serán los únicos partidos que subsistan con fortaleza. También he hablado sobre la necesidad de la subsistencia de los partidos pequeños para lograr un equilibrio político, no sólo en las elecciones o con alianzas preelectorales, sino también durante el período en que los presidentes electos deben gobernar.
Lo que se dice sobre que estos partidos chantajean a los que están en el gobierno, no es totalmente cierto. Lo que sucede es que, generalmente, en la Asamblea Legislativa, el partido del gobierno necesita de esos partidos pequeños para tener una mayoría en ese órgano.
Si vemos los partidos que no son los dos grandes y poderosos, el MOLIRENA es el mayoritario y lo tenemos como el hermano mayor, aunque no siempre estemos en el mismo barco. Pero, personalmente, veo a este partido como el equilibrio entre los grandes. De ser esto cierto, piensen ustedes en la importancia que tiene en el campo político; piensen en la necesidad de conservarlo y ayudarlo para la supervivencia de los más pequeños. Es por esto que, cualquier cosa que suceda en ese colectivo, refleja negativamente en el campo político en general.
No podemos negar que todos los partidos tienen sus discrepancias internas y cuentan con diferentes facciones que, a veces, se pelean entre sí y cada una desea el mando dentro de la organización. Sin embargo, opino que lo que sucede con nuestro hermano mayor no es profundo, las grietas no dejan de ser superficiales y que pueden rellenarse con facilidad. No dudo que lo que en este momento separa a las tres facciones puede solucionarse con un verdadero diálogo, de largas horas si es necesario, donde se limen las asperezas existentes y lleguen a un acuerdo definitivo. Si una de las partes desea servir de mediador entre las partes en polémica, acéptenlos si tienen una real intención de arreglar esto.
Siendo MOLIRENA parte del gobierno de doña Mireya, podría ser perjudicial para el desenvolvimiento de las actividades que la Presidenta quiera imprimir a su mandato y de las que ese partido forma parte importante. Todos tenemos que empujar este barco a como dé lugar y más el MOLIRENA, que ha sido parte del mismo.
Sólo quiero dar mi opinión porque, vuelvo a decir, lo que ellos hagan reflejará en los otros, grandes o pequeños. Tengo buenos amigos en ese partido al cual pertenecí por varios años y que continúo queriendo y admirando.
Ojalá persista esa admiración, sobre todo a sus dirigentes. Siéntense, conversen entre ustedes, díganse lo que tengan que decirse y preséntense ante la población política y civil como lo que son, un gran colectivo político.
Recordemos que los partidos grandes están esperando la ocasión para engullirse a los pequeños; recordemos que cualquier posible división dentro de los partidos, es alegría para los grandes y no harán nada para impedirlo. Cada palabra que se dice hiere y profundiza la brecha dentro de las diferentes facciones. Entre menos se hable en público, más fácil será lograr la armonía que los partidos necesitan; más sencillo resultará llegar a acuerdos y resaltar la labor de los dirigentes que no deben ser causa de interrogantes y cuestionamientos. Dentro de mis posibilidades, he tratado de allanar las dificultades de Solidaridad, porque en la unión está la fuerza. Ojalá mis hermanos MOLIRENA lleguen a dialogar como seres civilizados.

101 años de Panamá América

 
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