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Descentralización, cuotas de poder y urgencias nacionales


Como propuesta, la descentralización ya lleva cierto tiempo recorriendo salas y debates. Quizás porque aunque los ejercicios intelectuales reconocen su aplicación como una urgencia inaplazable, nadie ha tenido la valentía de concretarla por su contenido y proyección eminentemente política.

El país que hemos conocido es centralista desde los tiempos de nuestra unión a Colombia, engendrando una forma de gobernar que sitúa en lugares puntuales cuotas de poder que quizás podrían verse afectadas de aplicarse la tan debatida descentralización. Lo importante, sin embargo, es que nuestras autoridades y políticos indiquen si se puede seguir administrando el país como hasta ahora.

El centralismo ha demostrado hasta hoy, y de sobra, sus fortalezas y debilidades y muchos son los que coinciden en señalar que hay más de lo último que de lo primero. Una reflexión al respecto podría responder si como están las cosas, el centralismo resta o suma panameños en el ejercicio de gobernar, si incrementa problemas o apadrina discrecionalidades que al final podrían estar actuando contra principios básicos de la democracia y el ejercicio ciudadano, como la transparencia, la responsabilidad del Estado ante la sociedad y la propia libertad.

Si el país requiere descentralizarse, no parece ser una discusión de muchos conflictos. En distintas fechas y con distintos gobiernos ha sido consenso la urgencia de su aplicación, pero parece igualmente que la clase política va a requerir de mucha valentía y alto nivel cívico para aplicarla.

101 años de Panamá América

 
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