Desclasificando
Utilizo como título uno de los segmentos más interesantes del programa de Ñito, Milton y Rubén, porque voy a empezar a escribir sobre experiencias vividas a lo largo de mi vida pública, que son parte de algún pedazo de la historia, que no se conoce, pero que vienen muy a cuento en el momento actual.
Acababa yo de iniciar mis funciones como Vicecanciller de la República a mediados de 1990 y teníamos que evaluar qué hacer con toda la documentación que tras la invasión las tropas de EE.UU. habían capturado en distintas oficinas de las Fuerzas de Defensa, instituciones estatales, casas de Noriega, etc., ya que se requería saber qué había para sustentar una gran cantidad de procesos judiciales iniciados. Junto al amigo Rogelio Cruz, a la sazón Procurador General, nos llevaron a los fuertes militares donde reposaban lo que popularmente se denominaron las "15 mil cajas". Eran muchísimas, aunque no puedo dar fe de la cifra mencionada, ni de su destino final con los años.
Estaban en tres lugares entre Albrook y Clayton. Un grupo contenía todo lo que eran los documentos financieros de las FDP, el G-4. Cajas y archivadores por todos lados y la más grande cantidad de cheques cobrados que haya visto entonces y hasta ahora. Otro grupo en otro lugar era como un poco de todo. En este lugar, me llamó la atención una inmensa cantidad de álbumes de foto. Miré varios. Fotos de todo el Estado Mayor por doquier en distintas andanzas, del concurso de Miss Universo en Panamá en 1986 y las "misses" bañándose en una piscina con ellos que parecía en Contadora. Otra de Noriega vestido de fatiga, con su boina roja, sentado en el piso y rodeado de cientos de sapitos de peluche vestidos igual que él, entre otras ñamerías propias del mismo general que ahora todos niegan como su amigo y jefe.
Pero el galpón donde estaban todos los archivos del G-2…era de espanto. Miles de documentos, fotos, archivos, expedientes. Cada grupo social, político, sindical, gremial, etc. tenían su archivo de seguimiento. Personalidades políticas, empresariales, presidentes de gremios y sindicatos, ministros y funcionarios del régimen, miembros del Estado Mayor, legisladores, periodistas, curas, obispos, hasta de Monseñor McGrath. Nadie se escapaba de la sapería y del seguimiento. El reporte diario de salidas y entradas por Tocumen y sus destinos era increíble. Nos tenían a todos fichados, seguidos, independientemente si eras opositor o parte del "proceso". Eso era el G-2 retratado de cuerpo entero.
Escribo este artículo, sobre todo el párrafo anterior, para crear conciencia. Estamos a punto de revivir y volver a sufrir lo que semejante monstruo significó bajo el régimen militar. Ese Servicio de Inteligencia Nacional de DDD, degenerará en eso, sobre todo si dejamos que repita otro gobierno PRD bajo el mito de la continuación de la "patria nueva". No descuidemos la democracia. Son los mismos de entonces y de seguro con más capacidad para volver por sus "fueros arrebatados". Los decretos-leyes recientes dan fe de ello.