Desconfianza
Sin pausa hemos venido combatiendo el ruido desde hace mucho tiempo, debido al clamor de un pueblo desesperado por la brutal agresión que ha venido sufriendo, nuestras autoridades se movilizaron esporádicamente para combatirla, y en especial, en los autobuses cuyos conductores, que ya deben de estar medio sordos, se dan a la diaria tarea de agredir el sistema auditivo de la población.
Nos resultó muy impresionante ver que tras algunas batidas, casi de inmediato se suspendían, tanto que llegamos a sospechar y a decir que personajes sumamente poderosos debieran de estar en el negocio respaldando a sus choferes.
Ahora ¡por fin! se ha recomenzado la noble tarea de proteger al público, gracias a la acción del Alcalde del Distrito de Panamá.
Veremos ahora si nuestras sospechas estaban, y aún lo están, de que hay muy poderosos personajes en el negocio de los autobuses así como el de los taxis, cuyos conductores no se quedan muy atrás.
Un claro indicio del poderío de quienes manejan el transporte público lo constituye la conocida acumulación de boletas por infracciones de tránsito entre las cuales hay el caso de un conductor de bus que tiene tan elevado número de infracciones, que ellas representan dieciséis mil balboas en multas. Mayores no pueden ser el descaro del infractor ni su seguridad de que permanecerá impune.
Para colmo hemos visto por televisión que un conductor de autobús protestaba porque lo detuvieron para darle una boleta de citación ante juez de tránsito por haber violado la disposición de la ley sobre el ruido. Lo que han debido hacer era arrestarlo y ponerlo a disposición del Ministerio Público por la Comisión de Delito contra la Salud Pública.
Nos resultó muy impresionante ver que tras algunas batidas, casi de inmediato se suspendían, tanto que llegamos a sospechar y a decir que personajes sumamente poderosos debieran de estar en el negocio respaldando a sus choferes.
Ahora ¡por fin! se ha recomenzado la noble tarea de proteger al público, gracias a la acción del Alcalde del Distrito de Panamá.
Veremos ahora si nuestras sospechas estaban, y aún lo están, de que hay muy poderosos personajes en el negocio de los autobuses así como el de los taxis, cuyos conductores no se quedan muy atrás.
Un claro indicio del poderío de quienes manejan el transporte público lo constituye la conocida acumulación de boletas por infracciones de tránsito entre las cuales hay el caso de un conductor de bus que tiene tan elevado número de infracciones, que ellas representan dieciséis mil balboas en multas. Mayores no pueden ser el descaro del infractor ni su seguridad de que permanecerá impune.
Para colmo hemos visto por televisión que un conductor de autobús protestaba porque lo detuvieron para darle una boleta de citación ante juez de tránsito por haber violado la disposición de la ley sobre el ruido. Lo que han debido hacer era arrestarlo y ponerlo a disposición del Ministerio Público por la Comisión de Delito contra la Salud Pública.