Descuido con los faros y las boyas
En la edición del pasado sábado 18 de agosto, informamos sobre un accidente naviero provocado por la evidente falta de mantenimiento a los faros y boyas que sirven de ayuda de navegación en los puertos nacionales, por parte de la entidad responsable de brindar este servicio, la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).
Los argumentos esgrimidos por el subadministrador de la AMP, Carlos Raúl Moreno, tendientes a presionar a la Corte Suprema de Justicia con este caso por no haber dictado sentencia en una demanda de ilegalidad interpuesta por la Contraloría General de la República en contra de la privatización de ese servicio, no nos parecen adecuados. De hecho, la Autoridad Marítima de Panamá ha estado cobrando la tasa para el mantenimiento de los faros y las boyas que en su presupuesto para la vigencia fiscal del año 2007 estimó en un total de ingresos por el orden de los 4.3 millones de balboas.
De esta manera, no sólo es inaceptable sino, además, peligroso para la seguridad marítima y para el prestigio que como centro de desarrollo marítimo ostenta Panamá, que la entidad responsable de brindar este servicio no lo esté prestando.
El mantenimiento de los faros y las boyas representa para el Estado, en cabeza de la AMP, un buen negocio, tanto que ese fue el argumento principal de la Contraloría General para oponerse a la forma en que se había efectuado la privatización de ese fundamental servicio.
Instamos desde este medio al Administrador de la Autoridad Marítima de Panamá y Segundo Vicepresidente de la República, para que de inmediato ordene al subalterno que le corresponda, corregir cuanto antes la deficiencia en ese rubro vital para el negocio de la navegación en aguas territoriales de la República de Panamá, antes que otro lamentable accidente suceda en nuestras aguas.