Descuido de nuestro gobierno
Es preocupante que en nuestro país cada vez se destapan acontecimientos que tengan que ver con los distintos gobiernos en el poder y nosotros, como sociedad, no hagamos nada, ni siquiera pronunciarnos sobre estos hechos; y si lo hacemos lo divulgamos en cualquier reunión de amigos, en la escuela o alguna otra actividad. Es decir, a veces estos comentarios quedan intrínsecamente en el pensamiento y la dilatada información que poseemos.
En nuestro pueblo hay algunas organizaciones, por no decir ninguna, que se pronuncian sobre los lamentables sucesos de desprestigio nacional e internacional, inclusive.
Estas palabras son en alusión a los dos últimos eventos que han tenido gran importancia, al menos eso creemos, en nuestro país. Pensamos que estas coyunturas escandalosas, además de ser de tipo jurídico-penal son también de tipo moral; es un juego de reivindicación de la confiabilidad gubernamental. Resultaría importante cuestionarnos los siguiente: ¿Qué criterio tenía el hasta hace unos días ministro de Gobierno y Justicia, de perseguir a los que violan la norma jurídica de nuestro país? Propulsor de los decretos-ley, si en su momento aceptó que irrespetó uno de nuestros más grandes derechos, como lo es la vida.
También resulta importante preguntarnos si existirá en este país el criterio de lucha a favor de la justicia y hacer que las personas que nos gobiernan entablen un compromiso para la erradicación de la impunidad.
Nuestra sociedad ha sido golpeada, masacrada, violada por nuestros antecesores "militares". Despertemos ya de este retardo, no nos dejemos hipnotizar por mecanismos de distracción gubernamental; debemos estar alerta ante todo daño que manche nuestra sociedad. Seamos como aquel maestro que le enseñó a su alumno el desarrollo de sus sentidos, cuya técnica consistía en mirar hacia todos lados sin dejar caer el aceite que llevaba en una cuchara. Precisamente esto lo debemos practicar ante situaciones que han salido a la palestra.
Es evidente la prepotencia del entonces ministro, el descuido de una funcionaria que ejerce un alto mando administrativo del Parque Omar, por no velar que en sus depósitos se guardaba un patrimonio nacional de mucho valor. Por lo que nosotros debemos ser vigilantes de todos estos aspectos y exigir a las autoridades competentes que resuelvan de una vez por todos estos hechos.
¡Ojalá algún día podamos vivir en un país de "Cero corrupción", como era el "slogan" de campaña del gobierno de turno, y no sigan después con "estoy de corazón con la corrupción y la impunidad"; o tal vez por un nuevo camino hacia otro tipo de actos vergonzosos; o ¿qué otro mejor Panamá nos llegará?
Lo cierto es que, sea quien sea el que nos gobierne en el próximo lustro, debe comprometerse a promover la cultura a su máxima expresión, el cambio de nuestra Constitución, el respeto; en fin, hacer de Panamá un país cada día mejor.