default

Desde afuera


A sólo un mes de haberle dado la vuelta al calendario y de estar ausente de mi país, comienzo incluso a extrañar los tranques vehiculares en la ciudad y el ruido de ICA construyendo el Corredor Sur.
Tal vez para el resto de los habitantes de nuestro planeta, el arribo de un nuevo milenio dejó ya de ser interesante y mañana será un día más en su diario bregar. Para nosotros los panameños, gracias a Dios, el año 2000 nos trajo a todos el mejor regalo que un patriota puede recibir: un país totalmente soberano. Por primera vez en nuestra historia ondea una sola bandera en nuestro territorio y estamos, para bien o para mal, tomando decisiones sobre la administración del Canal y el uso de sus riberas.
Las felicitaciones de los jefes de misiones, aquí en Roma, no se han hecho esperar y me causa mucho orgullo percibir que todas las naciones nos están observando con sumo interés, ya que, a partir de ahora, depende de la capacidad de los panameños el administrar y operar uno de los eslabones marítimo más importantes del comercio internacional.
Recién acabo de leer el libro de mi buen amigo, el Dr. Juan David Morgan, "Con ardientes fulgores de gloria" y me recordó lo larga que han sido nuestras luchas independentistas, pues para lograr la independencia de España quedamos siendo una provincia de Colombia y para separarnos de ésta, pasamos a ser una pseudo colonia norteamericana.
Todos los países del mundo han tenido que pasar por guerras y luchas civiles para obtener su independencia y definir sus territorios; la nuestra, no ha sido menos fácil sobretodo por su larga duración. Pero, ¿de qué otra manera hubiésemos podido obtenerla sin el negociado del Canal a cambio del apoyo de los EUA a la gesta separatista? Se podría haber logrado sin la sagacidad y avaricia de un Bunau Varilla? Cualquier respuesta sería meramente especulativa o lo que los norteamericanos llaman "Monday morning quarterbak", o sea, indicar cuáles jugadas no se debieron ejecutar después de pasado el juego de pelota.
La realidad es que nuestra lucha independentista terminó el pasado 31 de diciembre, todos debemos aprovechar esta oportunidad de oro para deponer viejos revanchismos políticos y trabajar juntos para consolidar una posición nacionalista, de cara a nuestros reales enemigos: la pobreza y el hambre.
Tenemos la obligación de enfrentar con inteligencia las preocupaciones más apremiantes de nuestra sociedad como son el desempleo, la salud y la seguridad pública. Si queremos que nos respeten, tenemos todos que hacer sentir nuestra posición independiente.
Personalmente, me siento muy honrado y orgulloso de representar a Panamá como embajador ante el ilustre gobierno italiano, el cual fue uno de los primeros en reconocer nuestra independencia de Colombia, especialmente ahora que represento a un bello totalmente soberano país, al cual extrañaré cada minuto de mi ausencia.
Desde afuera, seguiré escribiendo de cuando en cuando; por lo pronto, les deseo a todos mis compatriotas un próspero y panameñísimo nuevo milenio.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América