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Desde Grecia


Aproveché el largo feriado para venir a visitar nuestros clientes y amigos en este país que yo he adoptado como algo muy mío en los últimos 17 años que llevo visitándolo todos los años por razones de negocios. La razón es simple. Porque me gusta y porque he creado buenos amigos. Además, es un país de gran importancia para Panamá por su enorme participación en el mundo marítimo, tema que motiva mi artículo de hoy.

Nuestro país puede sufrir las repercusiones de la crisis mundial actual desde distintas áreas de negocios. La marítima es una de ellas, desde la doble perspectiva del Canal y de la marina mercante.

Conversando en estos últimos días con banqueros, abogados y navieros griegos, las consecuencias de la crisis ya se sintieron en el sector. Simplemente se cerró el crédito respecto del financiamiento de nuevas naves o de la compra y venta de las mismas en el mercado de segunda mano. Únicamente se honrarán aquellos créditos ya comprometidos para tales propósitos, pero nada más. Esto hará que el próximo año nuestro registro de naves no incremente mayormente su número ya que los griegos son hoy, casi seguro, el segundo usuario más importante e incursionando en el mercado de las nuevas construcciones. Lo propio sucede también en Japón y Korea, otros usuarios importantes. Además, tal sequía en el crédito, que nadie sabe hasta cuándo será, repercutirá también de alguna manera en el tránsito por el Canal, ya que menos carga se transportará a nivel mundial, con el consiguiente impacto en el monto de los peajes. El Canal no es una isla.

El Baltic Exchange, en Londres, lugar donde se cotiza el precio en bolsa de los fletes ha caído dramáticamente también. Al igual que la Bolsa de New York, se cotizan a diario. Esta caída afecta a los fletadores de naves que verán sus precios descender frente a compromisos adquiridos con tarifas bastante mayores que se tendrán que ajustar, pudiendo esto producir la quiebra de muchas empresas que simplemente no tienen la capacidad para resistir tal situación. En opinión de un banquero noruego, en esta crisis el "naviero genérico", es decir, el que anda por el orden de 2 a 7 naves, le resultará imposible subsistir. Sólo el naviero tradicional, los grandes, lo podrán hacer, y con muchas limitaciones.

La paralización del crédito inicia una reacción en cadena que empieza por el naviero, pero nos afecta en el proceso de registro de naves, hipotecas, documentación de las mismas, derechos de inscripción en el Registro Público, derechos y tasas en Digemar, servicios legales, notariales, etc. Cuánto será el impacto, no lo puedo decir hoy, pero se sentirá el otro año, con el necesario ajuste también de parte nuestra para sobrellevar la disminución del volumen. Tendré la oportunidad de estar en una recepción con navieros tradicionales y estoy seguro alimentarán mejor la información que compartiré con ustedes, ya que como dije, no somos inmunes, y debemos entender lo que puede significar para Panamá por su exposición en este sector.

101 años de Panamá América

 
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