Desechos hospitalarios y su solución
El 9 de julio pasado comentamos la triste situación que representa la contaminación de Playa Uverito de Las Tablas con desechos del hospital de Las Tablas, en el que exhortamos a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) a dar un primer paso hacia la solución del problema, ofreciendo nosotros nuestras páginas para el mismo propósito.
Como ha transcurrido un tiempo apreciable sin que hayamos observado reacción alguna de la ANAM ni del Ministerio de Salud, hemos decidido dar un primer paso, en la forma de aporte de una idea práctica y económica para salir del problema.
Para empezar, los administradores del hospital de Las Tablas deben reunirse en Santiago de Veraguas con sus homólogos del hospital de esta última, quienes les ilustrarían y entrenarían en el programa que emplean para clasificar, manejar y disponer de los desechos hospitalarios.
En el hospital de Santiago, todos los días personal entrenado clasifica, según su peligrosidad, bajo tres categorías, los desechos, entre los que se encuentran hipodérmicas, medicamentos, venoclisis, instrumentos quirúrgicos, muestras de orina, sangre, fluidos, tejidos y otros. El material de rápida descomposición es incinerado casi en el acto y, el resto, es recogido de recipientes especiales cada lunes, miércoles y viernes, los cuales son llevados al crematorio municipal donde son quemados en lugares separados del resto de la basura de la ciudad, a altas temperaturas y con especial cuidado y esmero.
El responsable por tan eficiente manejo de los desechos del hospital de Santiago es el doctor Manuel Caballero, director de esta entidad, quien creó el sistema que cuenta con un centro de manejo y depósito a cargo de personal entrenado en tales menesteres.
Con orgullo, Caballero afirma que el hospital de Santiago cumple en 100% con las medidas de seguridad y reglamentos internacionales en esa materia. Su ejemplo, obviamente, es digno de imitar, lo que implica extender el exitoso procedimiento hacia otros hospitales del país.
Pero paralelamente se debe hacer igual con quienes administran el vertedero municipal de Las Tablas, para que aprendan de sus colegas de Santiago, con la diferencia de que, cuanto antes y de manera urgente, se impone mudar el vertedero tableño lejos de la playa donde opera actualmente, en el que contamina las arenas y las aguas del mar con basura hospitalaria y otras inmundicias.
Como ha transcurrido un tiempo apreciable sin que hayamos observado reacción alguna de la ANAM ni del Ministerio de Salud, hemos decidido dar un primer paso, en la forma de aporte de una idea práctica y económica para salir del problema.
Para empezar, los administradores del hospital de Las Tablas deben reunirse en Santiago de Veraguas con sus homólogos del hospital de esta última, quienes les ilustrarían y entrenarían en el programa que emplean para clasificar, manejar y disponer de los desechos hospitalarios.
En el hospital de Santiago, todos los días personal entrenado clasifica, según su peligrosidad, bajo tres categorías, los desechos, entre los que se encuentran hipodérmicas, medicamentos, venoclisis, instrumentos quirúrgicos, muestras de orina, sangre, fluidos, tejidos y otros. El material de rápida descomposición es incinerado casi en el acto y, el resto, es recogido de recipientes especiales cada lunes, miércoles y viernes, los cuales son llevados al crematorio municipal donde son quemados en lugares separados del resto de la basura de la ciudad, a altas temperaturas y con especial cuidado y esmero.
El responsable por tan eficiente manejo de los desechos del hospital de Santiago es el doctor Manuel Caballero, director de esta entidad, quien creó el sistema que cuenta con un centro de manejo y depósito a cargo de personal entrenado en tales menesteres.
Con orgullo, Caballero afirma que el hospital de Santiago cumple en 100% con las medidas de seguridad y reglamentos internacionales en esa materia. Su ejemplo, obviamente, es digno de imitar, lo que implica extender el exitoso procedimiento hacia otros hospitales del país.
Pero paralelamente se debe hacer igual con quienes administran el vertedero municipal de Las Tablas, para que aprendan de sus colegas de Santiago, con la diferencia de que, cuanto antes y de manera urgente, se impone mudar el vertedero tableño lejos de la playa donde opera actualmente, en el que contamina las arenas y las aguas del mar con basura hospitalaria y otras inmundicias.