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Desempeño de los partidos políticos


En una sociedad como la nuestra, a inicios del siglo 21, con una situación como la que acaba de ocurrir en el gobierno actual y su pobre desempeño frente a la sociedad, lo menos que deben hacer los partidos políticos es empeorar aún más la caótica situación del país y el papel del gobierno.
Nada más hicieron los ministros que poner "sus cargos a disposición de la presidenta" (un chiste), inmediatamente se apersonaron todos los dueños de los partidos políticos a ver qué era lo que iba a ocurrir con el pastel (botín político). Por supuesto, cuando los ministros hicieron aquéllo, ya lo habían conversado a lo interno de sus respectivos partidos y sabían lo que iba a ocurrir: "Nosotros ponemos los cargos a disposición, pero ustedes tienen que ir a defendernos y presionar para sostenernos en los cargos". Si recordarán, uno de esos delegados comentó "el ministro de Trabajo no se va, tenemos ministros para rato" y sin embargo, dijeron que en la reunión no había tocado el tema de los cargos de los ministros.
Esto a expensas de la situación que vive el país y pese al grado de credibilidad que, según las encuestas, tiene cada uno de ustedes como ministro. ¡Por favor señores ministros! Primero hay que ser honesto con uno mismo y luego con el pueblo. Cuando a uno lo distinguen con semejante "honor para servir a la patria", como los han dispensado a ustedes, hay que ser lo más humilde posible.
Lamentablemente la herencia política heredada del pasado, en nuestra querida América no ha cambiado ni cambiará. El caciquismo, el nepotismo, la corrupción, la deshonestidad e inmoralidad parecen elementos demasiado arraigados en lo más profundo del alma y el corazón de nuestros políticos. Sus enanismos políticos rayan casi el piso y no les permiten ver más allá de sus mezquinos intereses, sin importarles con los de todo un pueblo que les dio la oportunidad de servirle, y a sabiendas que le han fallado, no han tenido la gallardía, la dignidad de renunciar a sus cargos. Prefieren aferrarse a sus puestos con sus jugosos salarios, aunque no los justifiquen. Semejante miopía política no es comprensible en una moderna civilización del siglo 21.
Después de concluir la campaña, queda un período de 5 años para que los partidos políticos hagan un análisis profundo de la situación pasada, presente y futura. En el análisis del pasado, para que descubran las fallas que pudieran haber ocurrido en el desempeño de los funcionarios en la ejecución del plan de gobierno programado en el quinquenio transcurrido.
En el presente, para que observen con mucho cuidado el desempeño de los actuales funcionarios, sus posibles fallas y cómo se pueden corregir redefiniendo el plan de gobierno, ya sea el mismo o uno nuevo.
En el futuro, hacer un análisis bien profundo de los errores del pasado y el presente, para sacar conclusiones y hacer las correcciones en donde exista la necesidad de ello. Pero sobre todo, durante estos 5 años, hacer un estudio concienzudo de lo que sería un programa de trabajo para el futuro.
Es decir, tenemos que saber y tener claro qué es lo que queremos hacer en el campo de la economía, la educación, la salud, la agroindustria, el campo social, política salarial, etc. Para hacer esto, hay que salir a buscar información, asesoría técnica y logística de todas estas áreas, a países desarrollados, con experiencia y madurez, luego preparar y capacitar a los afiliados de esos colectivos políticos, para crear conciencia sobre las respectivas ramas y la responsabilidad que conlleva si algún día le correspondieran desempeñar una posición en una de esas especialidades.
De todo ese análisis, se puede hacer un programa de trabajo sustentado y fundamentado para un futuro gobierno, cuya ejecución estaría estrictamente vigilado y supervisado por expertos peritos en las respectivas ramas y basados en una proyección a 5 años de gobierno.
Cuando nuestros políticos vayan a estas escuelas de política se darán de cuenta qué tan diferente se dirige y ejecuta la política y los programas de gobierno y cómo se ejecuta aquí. Allá no hay caciques, ni la impunidad, no hay dinosaurios ni hay dueños de partidos ni intereses creados que se sobrepongan a los del pueblo, (ejemplo en Alemania, Helmut Koll, actualmente).
Siempre fui un convencido de que el gobierno y la oposición son los mismos, sólo hay que observar los apellidos y relacionarlos para sacar las conclusiones. Espero que este artículo haga reflexionar a nuestra atrasada especie de politiqueros mercantilistas, pancistas y egoístas.

101 años de Panamá América

 
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