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Desempleo e inversión colombiana


Buscando una explicación lógica al hecho de que el desempleo en Panamá haya bajado unas décimas de punto porcentual colocándose en 13% - todavía alto - no encontramos otra que el impacto de la inversión colombiana que fluye a raudales y sin descanso hacia el país desde la última década. Contábamos en un editorial anterior que alguien comentó que Miami debía erigir una estatua a Marulanda, alias "Tiro Fijo", el legendario y sanguinario líder guerrillero de las FARC, por haber llevado prosperidad a esa ciudad de Florida, gracias al éxodo de capitales colombianos de su país. Pues bien, lo mismo podría aplicarse a Panamá.
Una fuente de la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) comentaba que la inversión colombiana en el rubro, aunque no medida especialmente, podría ser mayoritaria este año. El Multicentro, el mayor y más moderno centro comercial de Centroamérica y el Caribe, simboliza este hecho. Y vienen más.
¿Qué hace a esta oleada de colombianos invertir cuando el capital local insiste en permanecer retraído? El sentido de la oportunidad que se multiplica en tiempos de crisis. Quien tiene capital y coraje para arriesgar compra barato en épocas malas y ve los frutos al retornar la normalidad.
El hecho es que están comprándolo y construyéndolo todo, sin titubeos. Y van a ver multiplicados hasta el infinito los frutos de su iniciativa. Seguramente, tras ellas, se encuentra la cercanía de un TLC con Estados Unidos. Para cuando llegue el momento quieren estar bien posesionados, en primera fila, y no para ser meros expectadores sino para hacer negocios enviando sus productos y marcas de extraordinaria calidad al más apetecido mercado del mundo.
Ese espíritu emprendedor y agresivo en el comercio se ilustra en el breve diálogo que escuchamos entre un grupo de ejecutivas colombianas el domingo pasado, mientras pasaban revista, satisfechas, al Multicentro. Decía una: "Lo que se debe es vender: Panamá es lo más bello, Panamá es lo máximo, Panamá es seguro y, luego, llevarlos a un lugar bien colombiano como éste". ¿Bien colombiano? Tenía razón. La gigantesca obra se inspira en otra similar situada en Medellín.
Obviamente, si los colombianos ven en nuestro país oportunidades de hacer negocios que los panameños no vemos, debiéramos empezar a cambiar de lentes. No sea que terminemos negociando un TLC para quedar a la postre en la última fila de los beneficios y oportunidades, mientras otras del extranjero se llevan lo mejor del pastel usando a nuestro país como trampolín y puente para ampliar el mercado de sus productos, lo cual no pueden hacer desde el suyo sea por razones de seguridad, sea porque no tienen un TLC.
¿Cuál es la fórmula? Arriesgarse, tener espíritu innovador, creatividad y optimismo. Y, finalmente, mientras lo pensamos, otros actúan.

101 años de Panamá América

 
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