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Desempleo y pequeña empresa


El desempleo continúa siendo el problema social más grave que nos afecta y la principal razón de los elevados niveles de pobreza y de extrema pobreza en que vive una alta proporción de familias panameñas. Sin empleo no hay ingreso y sin ingreso no hay nutrición adecuada, salud, educación y vivienda digna.
Las últimas cifras registradas en Contraloría indican que más del trece por ciento de la población con deseos de trabajar, está esperando una oportunidad de empleo. Pero estos datos son de agosto del año pasado y la percepción que tiene todo el pueblo panameño es que actualmente la cifra es mucho más elevada que hace diez meses. Lamentablemente la actual administración eliminó la práctica de medir los niveles de empleo cada tres meses de manera que tendremos que esperar al mes de agosto de este año para descubrir qué tan mal estamos.
Si queremos hacer algo efectivo frente a este mal social que en lugar de aliviarse parece agravarse con el tiempo, no hay mejor alternativa que crear nuevas empresas para ofrecer ocupación a los desempleados. Así han actuado otros países con éxito al promover la instalación de pequeñas y micro empresas mediante políticas de capacitación empresarial, facilidades para un financiamiento blando, transferencia de tecnología, simplificación de trámites de registro y apoyo al mercadeo de sus productos entre otras medidas adoptadas.
En Panamá estábamos retrasados en esta materia. Por mucho tiempo demoramos la discusión y la aprobación de una legislación moderna y adecuada con objeto de promover pequeñas empresas, y la que existía no se implementaba. Es bien conocido el largo y difícil proceso exigido para obtener una licencia o para realizar un trámite comercial que involucre oficinas públicas o el enjambre de inspectores que asaltan cualquier nuevo negocio para exigirle impuestos, tasas y contribuciones antes de que se produzcan los primeros ingresos. Como resultado de lo anterior, se ha proliferado el sector informal de la economía que ya abarca a más de cuatrocientos mil panameños.
Por fortuna parece que ya tenemos algunos políticos que han entendido la importancia de fortalecer la empresa privada en su sector más numeroso, compuesto por miles de pequeños inversionistas que ofrecen una amplia variedad de bienes y servicios y dinamizan la economía nacional en la base misma de la sociedad. La Presidenta de la República sancionó hace algunos días la ley que crea la Autoridad de la Micro y Pequeña Empresa; y ahora se aprueba un proyecto de ley que concede beneficios tributarios a este sector. En ambos casos se trata de acciones legislativas bajo el liderazgo y la promoción del legislador Arturo Araúz, Presidente de la Comisión de Comercio en la Asamblea que merecen una felicitación.


101 años de Panamá América

 
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