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Desencuentros del MERCOSUR


La XXXI cumbre del MERCOSUR celebrada en Río de Janeiro, Brasil, terminó sin acuerdos importantes en materia comercial y, como siempre, el tema sobre la anhelada integración de Bolivia al seno de este organismo quedó relegado para otra ocasión. Más que un proceso hacia la integración, la región vive un momento de total confusión. Las marcadas diferencias económicas y políticas entre los seis países miembros dieron la nota.
La cumbre se caracterizó por las críticas cruzadas, las posturas intransigentes y los conflictos sin resolverse como los diferendos limítrofes entre Bolivia y Chile; también el más reciente y que mantiene cerrada la frontera entre Uruguay y Argentina. El escenario estuvo salpicado por las inevitables intervenciones de Hugo Chávez llamando "a frenar el imperialismo".
América Latina vive una nueva realidad política, marcada por la correlación de fuerza entre los que apoyan las nuevas tendencias de alineación regional bajo el eje conformado por Venezuela, Cuba, Bolivia, y a lo externo de este grupo, quizá ahora Nicaragua y Ecuador. Por otro lado, Brasil y Argentina alejados de este eje, pero con caminos centrados en modelos que se asemejan más al emprendido por Chile hace años. En el otro extremo, el presidente Uribe aclaró su posición al decir con firmeza "América Latina debe comprender su diversidad..en un modelo único no cabemos todos..".
La viabilidad del MERCOSUR está amenazada por las nuevas corrientes de renacionalización energética emprendida por Bolivia y Venezuela, la "diversidad" política de los gobiernos allí representados y descontento de los socios "pequeños" por las asimetrías comerciales de una región donde las ideas de integración están muy lejos de ser una realidad.

101 años de Panamá América

 
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