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Desesperación


El gobierno de facto de Honduras ha dado un giro. Ha declarado el estado de sitio y la suspensión de las garantías constitucionales. Ha intervenido en los principales medios de comunicación de la oposición. Niega el permiso al embajador español y a diplomáticos de la OEA a entrar al país. Pide a España, México, Venezuela y Argentina a que retiren sus banderas de sus embajadas mientras podría prepararse para expulsar a las misiones diplomáticas de dichos países.

Micheletti depuso a Zelaya aduciendo que quería evitar que Chávez se apoderase de su nación, pero el gobierno mexicano a quien ahora ataca es uno de los más conservadores de las Américas.

A estas alturas no podría descartarse el que las tropas de Micheletti entrasen a capturar a Zelaya en la embajada brasilera en Tegucigalpa (a quien han dado un ultimátum).

La estrategia que tenía Micheletti era la de aguantar hasta las elecciones del 29 de noviembre para conseguir un nuevo presidente electo que pudiese romper el total cerco diplomático. Sin embargo, con esas medidas adoptadas ya no es posible esperar que él pueda mostrar a la comunidad internacional o al país un cuadro de comicios democráticos.

La intransigencia mostrada viene quebrando el frente único que tuvieron todos los candidatos presidenciales y aísla más a Micheletti, quien en los hechos hoy está incentivando a que Honduras entre en una explosión social que pueda radicalizar a la región.

101 años de Panamá América

 
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