Desfachatez y compañía ilimitada
No quiero caer en el error de escribir de política haciendo referencia a la política norteña. En ella existe tanto desparpajo, tanta desfachatez, que la retórica, el accionar de los candidatos -de uno y otro bando- crean percepciones que destilan o supuran verdades o mentiras por igual. Ya los comentaristas gringos están empezando a desmenuzar las instancias de desfachatez o desparpajo en su arena.
En nuestro medio, la desfachatez es tan enorme por lo evidente que parece ocioso enumerar sus actos desvergonzados. Para muestra hay muchos botones. Le toca al lector calificarlos. Enumeraré algunos:
-La negación de muchos de que fueron norieguistas arrastrados y... quizás lo siguen siendo. Es obvio que los nombramientos de estos seguidores del MAN apuntan hacia el control de la fuerza pública.
-Este dominio de la fuerza podría utilizarse para violentar el resultado de las elecciones de 2009 para "garantizar" la victoria PRD y asegurar la modificación constitucional de la reelección presidencial con una segunda legislatura producto de la "astucia política". Entiéndase, por ejemplo, la cacareada restauración de las inmorales partidas circuitales. (Cosa que no les recomiendo recordándoles que las reelecciones presidenciales terminan en desastre para sus promotores).
-La victoria del ungido (a) con semáforo en verde controlado por alguien que no quiere perder su control del brazo político de la narcodictadura.
-El uso selectivo de la repartición de los dineros públicos con fines personales (con o sin maletín).
-El apoyo, supuestamente solapado, a un grupo político opositor para dividir y conquistar.
-La especulación de que algunos sectores son apoyados por Chávez y de que otros actúan obsecuentemente aupados por los gringos.
Lo anterior se aplica al PRD, pero similares ejemplos se podrían enumerar en el caso de nuestros partidos de oposición que a lo mejor puedan no ser tan leales. No puedo vencer la tentación de citar la especulación norteña de que los republicanos auparon soterradamente la candidatura de Obama porque preferían enterrar la maquinaria de los Clinton. El lector decidirá quiénes podrían ser los protagonistas en una similar triquiñuela en nuestro medio.
En breve, deseo destacar, principalmente, la desfachatez, el desparpajo, con que hasta ahora han actuado los políticos del norieguismo creando conjeturas y percepciones que resultan ser cortinas de humo para que prevalezcan sus turbias metas.
Me preocupan sobremanera los grupos opositores que por designio o sinvergüencería están haciéndole el juego a los enemigos de la democracia. ¡Cómo necesitamos una Asamblea Constituyente que corrija nuestras inmoralidades! No obstante, soy el primer pesimista que admite que la escogencia de los miembros de una constituyente sería una tarea poco menos que imposible en el ambiente de escasa higiene moral que prevalece en el país.