Desfiles
Fiestas nacionales y desfiles son casi sinónimos. Fiestas patronales religiosas y procesiones también. Campañas políticas y marchas ídem. Navidades y desfile navideño algo esperado. Como que queda claro que es algo ínsito en la expresión humana y la necesidad de echarse a la calle sea ordenada o desordenadamente.
No hemos encontrado otra forma aceptable por muchos para afirmar, reafirmar, expresar un sentimiento colectivo. Lo contrario, qué sería. Días sin trabajo en silencio como los días de duelo que son días de playa.
Las marchas, los desfiles, las procesiones por el momento están aquí para quedarse, mientras la comunidad no encuentre otra forma u otras formas.
Desfilan en persona las autoridades municipales, educativas, delegaciones de colegios; este año grupos cívicos, Frenadeso, Sunctrac, y, sobre todo, militares subdivididos en cada uno de los estamentos policiales, y grupos femeninos. Músicos, marinos, aviadores y mantenimiento, es decir, nadie se queda por fuera, porque todos queremos marchar. Lo cual hace variopinto el espectáculo, aún cuando por feliz decisión se reparten en dos rutas que acortan la duración de los desfiles, aún cuando unos fanáticos desean estar en las calles hasta entrada la noche.
No sólo en Panamá capital, sino en las cabeceras de las provincias es el mismo menú. También vemos que no sólo es expresión nuestra.
En otros países, incluso no tropicales, se dan estas marchas al son de tambor y de bandas o "a capella".
Normalmente los que marchan son gente supuestamente joven. Nuestros desfiles, para sorpresa mía, son muy admirados por personas extrañas a nosotros. Los consideran muy expresivos, aún cuando el "por qué se marcha" seguirá siendo secreto muy bien guardado y lo que es obvio responder es "porque me gusta". Como dicen en inglés de oros eventos, para ver y para que te vean. "To see and to be seen".
Este año, fuera de los alborotos de las dianas que fueron trágicas y que se las tomaron las bandas asesinas e hicieron alarde de rebeldía impune queriendo imponer su estilo de celebrar la patria con desorden y alcohol y violencia, digo, fuera de estos detalles esperados, significó un logro. Pese a la lluvia que esperamos no traiga peores consecuencias, se cumplió con lo esperado.
De esa manera y no de otra, nuestra comunidad trató de recordar el hecho de la separación de Colombia, y de la creación de la "nueva, 105 años. Nación" en la que nos toca convivir por muchos años con nuestros triunfos y con las consiguientes derrotas, pero siempre con esperanza de no sólo ver suntuosos edificios, sino con ver menos sufrimiento por causa de nuestro egoísmo.