Desgreño administrativo
Cuando miramos a nuestro alrededor, nos percatamos, sin mucho esfuerzo, que la mayoría de nuestras instituciones del Estado se caracteriza por una dejadez lamentable, constituyendo una falta de respeto con los contribuyentes que sostienen el pesado aparato estatal.
Pero, si echar un vistazo por una destartalada oficina de cualquier ministerio, mueve al enfado y a la insatisfacción, ¿qué puede decirse de nuestra única institución de seguridad social del país? La Caja de Seguro Social, antaño, era modelo de gestión en Panamá y en los países vecinos. Tanto así que competía en igualdad de condiciones con los prestadores privados de servicios de salud.
Pero desde que, durante la dictadura militar decidieron echar mano de los fondos del Seguro para aviesos propósitos y para enriquecer a varios de los conmilitones que participaron del gobierno durante "el proceso", el Seguro Social ha venido en caída libre y en barrena, sin que ninguna de las administraciones post-invasión, haya logrado enderezar el rumbo.
Planillas abultadas -principalmente en la administración Jované- gastos innecesarios, componendas en los departamentos de proveduría y compras, escasez, cuando no ausencia de medicinas, mala atención al público, desaseo y mediocridad, son las causas principales que han llevado a esa noble institución, a ser considerada hoy una verdadera vergüenza.
El remate no podría ser peor: las salas de cuidados intensivos del Complejo Hospitalario Metropolitano Arnulfo Arias Madrid, cumplen hoy seis días de estar sin aire acondicionado.
Pero, si echar un vistazo por una destartalada oficina de cualquier ministerio, mueve al enfado y a la insatisfacción, ¿qué puede decirse de nuestra única institución de seguridad social del país? La Caja de Seguro Social, antaño, era modelo de gestión en Panamá y en los países vecinos. Tanto así que competía en igualdad de condiciones con los prestadores privados de servicios de salud.
Pero desde que, durante la dictadura militar decidieron echar mano de los fondos del Seguro para aviesos propósitos y para enriquecer a varios de los conmilitones que participaron del gobierno durante "el proceso", el Seguro Social ha venido en caída libre y en barrena, sin que ninguna de las administraciones post-invasión, haya logrado enderezar el rumbo.
Planillas abultadas -principalmente en la administración Jované- gastos innecesarios, componendas en los departamentos de proveduría y compras, escasez, cuando no ausencia de medicinas, mala atención al público, desaseo y mediocridad, son las causas principales que han llevado a esa noble institución, a ser considerada hoy una verdadera vergüenza.
El remate no podría ser peor: las salas de cuidados intensivos del Complejo Hospitalario Metropolitano Arnulfo Arias Madrid, cumplen hoy seis días de estar sin aire acondicionado.