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Desgreño en el gobierno: ingobernabilidad


Un gobierno que al asumir el ejercicio del poder político ostenta una verdadera agenda de trabajo en beneficio de los gobernados siempre habrá de tener presente que la misma, en cuanto a responsabilidad política corresponde, se agota, desde la perspectiva formal y constitucional, en el término de cinco años.
Los panameños, a diferencia de otras naciones que eligen a sus gobernantes para un período de cuatro años, lo hacemos por un término de cinco años. Sin embargo, pensar, por parte de un gobierno, que el desarrollo de la agenda política culmina cuando es derrotado en un proceso electoral, precisamos que tal cuestión entraña una irresponsabilidad de magnitudes inconmensurables.
La anterior reflexión emerge a nuestra conciencia en virtud de la indiferencia gubernamental que hemos venido advirtiendo frente al alza en el precio del combustible; respecto al anunciado aumento en el costo de la energía eléctrica para el mes de junio; el desprecio del Gobierno para con el sector agropecuario que exige precisión en las políticas que se tienen que determinar en el contexto del TLC con Estados Unidos; la frialdad del Ministro de Obras Públicas cuando dispensa una entrevista menospreciadora para con los afectados por PYCSA tras la construcción del Corredor Norte; las negociaciones que se hacen a la ultranza del pueblo comprometiendo caros y sensitivos sectores de nuestra economía de servicios -caso del acuerdo celebrado entre el ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona, y el Secretario de Estado norteamericano que permite a las autoridades navales de ese país inspeccionar las naves que están abanderadas por Panamá- ; etc.
Antes de la contienda electoral del 2 de mayo, los debates políticos que enarbolaban el discurso de los candidatos prgobiernistas versaban sobre temas como: la inseguridad ciudadana, el desempleo, las relaciones bilaterales con Estados Unidos, el Seguro Social, la corrupción gubernamental, el desempleo, el hambre y la desnutrición infantil; el alza de la luz y de la comunicación telefónica; el incremento del combustible, la corrupción judicial, y los interlocutores de ese mismo discurso presentaban aparentes propuestas de soluciones; pero, pasado, insistimos, el torneo electoral en el que resultó favorecido por amplia mayoría nacional el candidato Martín Torrijos, representante de la propuesta "Patria Nueva", como que hemos caído en una especie de olvido y hemos olvidado que esos mismos problemas siguen aquejando a toda nuestra población, sobre todo a la más humilde, la que el célebre jurista alemán Otto Von Gierke denominaba "los acreedores de la justicia social".
Tras este panorama post eleccionario, hemos podido advertir, del mismo modo, que se han acentuado las agonías nacionales y el desánimo o el poco importa de las altas autoridades del gobierno en prestar atención y dispensar soluciones a nuestro pueblo, se acrecienta cada día. ¿Será acaso que se están ocupando en sus agendas personales antes que de los problemas de nuestra gente? Surgen muchas dudas e inquietudes: ¿Será que pretenden dejar al Presidente Electo Martín Torrijos y al nuevo gobierno que asuma la responsabilidad histórica de dirigir los destinos de la nación después del 1 de septiembre, un panorama ensombrecedor? ¿Que el Presidente Electo asuma la dirección del aparato estatal en un escenario influenciado por la incredulidad ciudadana, la desesperación y la ansiedad que encausan a los pueblos hacia el colapso social? ¡Ni pensarlo siquiera!
Sin embargo, hacemos un llamado a la cordura de los actuales gobernantes. Precisa que adoptemos posturas y actitudes serias ante la gran crisis nacional que se nos viene encima. No podemos adoptar la actitud que advertimos en los actuales momentos y que dice mucho de la indiferencia y la frialdad de nuestros actuales gobernantes para encarar esas agonías nacionales. Ser Presidente o ser Ministro es una cuestión que debe enfrentarse con hidalguía y carácter. Nuestro pueblo sólo demanda atención y comprensión de sus penurias y padecimientos. Los buenos gobernantes son como los buenos padres para con sus hijos; así los primeros respecto a la población en general.
No queremos paternalismos ancestrales, simplemente demandamos del gobierno entereza moral para dirigir los destinos de la Patria y que le sea permitido a todos los panameños, por igual, un territorio en donde puedan germinar las semillas de las esperanzas que cifradas en un mejor mañana anuncian progreso y desarrollo sostenible con un rostro humano, y en donde cada uno de nosotros pueda fructificar para bien de la nación, de la familia y de la sociedad.
Tenemos profundas y serias preocupaciones por el actual estado de cosas y tememos que se esté formando un caldo de cultivo para que germinen el desasosiego doméstico, la intranquilidad ciudadana, la desesperación social y que la violencia en las calles termine dando cuentas de un Estado en anarquía. Si la estrategia importa desestabilizar a un presidente y a un gobierno que todavía no ha empezado a gobernar, se trata de una postura mezquina, perversa y que el pueblo sabrá dar lectura cabal de una posición malsana y por eso catapultará todo intento de retorno gubernamental.
¡Señores del Gobierno¡ Asuman su responsabilidad por lo que les queda en el resto del período gubernamental. ¡Por Panamá hagámoslo mejor!

101 años de Panamá América

 
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