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Desidia infame y homicida



En nuestro editorial del jueves 29 de diciembre del año 2004 bajo el título de "Muerte por caída de auto en movimiento", denunciábamos, alarmados, que mucha gente estaba pereciendo por ser conducida en forma insegura sin nada que la sujetara en caso de pérdida del equilibrio. Además exhortábamos a las autoridades, conductores y propietarios de vehículos de transporte, y principalmente de carga, a encontrarle solución a tan funesta práctica. Estuvimos esperando en vano.
El viernes 15 de abril del año 2005 volvimos con el tema en otro editorial y dijimos "Ante la sordera y negligencia de los que podrían evitarlo, seguiremos leyendo noticias de "Muerte por caída de auto en movimiento". "Morirá gente humilde a quien nadie se ocupa de proteger, que viaja acomodada en posiciones visiblemente peligrosas ante el riesgo de caer en el pavimento. Dolorosamente, ese cargamento humano continuará pasando frente a las narices de nuestra policía de tránsito motorizada y frente a las garitas a lo largo de nuestras carreteras."
El jueves 8 de diciembre del año 2005, uno de nuestros columnistas también tocaba el tema de las violaciones a la ley de tránsito terrestre, y decía: "Tenemos que derrumbar, urgentemente, ese monumento a la impunidad, erigido en la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre.
Tan horrible y espeluznante ha sido el trágico accidente ocurrido en Bocas del Toro, que esas muertes no sólo constituyen un luto para los familiares de las víctimas, sino para todo el país.
Esperamos que las autoridades comprendan nuestra alarma y sanas intenciones. Urge evitar futuras muertes como ésas y que de inmediato se hagan eco de nuestro clamor para que no sigan ocurriendo como hasta ahora. Y ello, debido a la indolente actitud de quienes en fueron sordos e inconmovibles tras nuestras advertencias, a pesar de haber estado en los cargos que los facultaban para lograr los cambios necesarios.

101 años de Panamá América

 
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