Desnutrición infantil
Todos los esfuerzos presentes y futuros por modernizar la educación nacional, se enfrentarán con un duro obstáculo, la desnutrición infantil. Porque es un hecho que nadie estudia o aprende con el estómago vacío.
Resultado natural de una pobreza que afecta a más del 40% de los panameños, la desnutrición infantil compromete el futuro de la nación, desde el momento que condena a centenares de miles de compatriotas a vivir y morir sumidos en la desesperanza, sin posibilidades de un cambio.
Porque si la educación es la única alternativa para superar la pobreza y buscar la propia superación como el huevo y la gallina, qué es primero no es posible educación con desnutrición y viceversa.
Recientemente, el Patronato del Servicio Nacional de Nutrición, hizo público un estudio antropométrico de los niños de la comunidad rural de El Barrigón, distrito de Ocú, provincia de Herrera. Sus resultados reflejan la situación, en muchos casos peor, de otras humildes comunidades del resto del país, por lo que merecen toda nuestra atención.
El estudio arroja como resultado que existe en dicha comunidad un 50% de desnutridos, con peso por debajo del normal, según su talla, de los cuales el 17% está entre severo y moderado.
Pero la desnutrición afecta también la talla, en la que el 34% registró una estatura inferior a la normal, aún cuando el 66% acusó una talla normal y alta, lo que era de en este último aspecto de esperar, pese a la desnutrición, por ser una región habitada por gente más bien alta, característica de Azuero.
Mas el momento de comparar el peso según la edad, resulta que el 56% de los niños está bajo de peso. Y en este aspecto, advierte el Patronato, que tal situación es más peligrosa en los primeros cinco años de vida, cuando en su afán de crecer con escasa alimentación, el cuerpo echa mano a los propios tejidos y huesos del cuerpo con la correspondiente merma de actividad física que se refleja en el desgano, debilidad y falta de ánimo.
El Patronato, que asesora un proyecto de granja de producción autosostenible en Barrigón, concluye destacando la necesidad de mejorar la disponibilidad de alimentos, como una estrategia básica para corregir el problema, sumado a la educación de las madres y un adecuado saneamiento ambiental (agua potable, por ejemplo).
La idea, deducimos, es capacitar a los ciudadanos de áreas pobres para que puedan producir con eficiencia sus propios alimentos, punto de partida para aprovechar mejor la educación y lograr una mejora del nivel de vida.
Resultado natural de una pobreza que afecta a más del 40% de los panameños, la desnutrición infantil compromete el futuro de la nación, desde el momento que condena a centenares de miles de compatriotas a vivir y morir sumidos en la desesperanza, sin posibilidades de un cambio.
Porque si la educación es la única alternativa para superar la pobreza y buscar la propia superación como el huevo y la gallina, qué es primero no es posible educación con desnutrición y viceversa.
Recientemente, el Patronato del Servicio Nacional de Nutrición, hizo público un estudio antropométrico de los niños de la comunidad rural de El Barrigón, distrito de Ocú, provincia de Herrera. Sus resultados reflejan la situación, en muchos casos peor, de otras humildes comunidades del resto del país, por lo que merecen toda nuestra atención.
El estudio arroja como resultado que existe en dicha comunidad un 50% de desnutridos, con peso por debajo del normal, según su talla, de los cuales el 17% está entre severo y moderado.
Pero la desnutrición afecta también la talla, en la que el 34% registró una estatura inferior a la normal, aún cuando el 66% acusó una talla normal y alta, lo que era de en este último aspecto de esperar, pese a la desnutrición, por ser una región habitada por gente más bien alta, característica de Azuero.
Mas el momento de comparar el peso según la edad, resulta que el 56% de los niños está bajo de peso. Y en este aspecto, advierte el Patronato, que tal situación es más peligrosa en los primeros cinco años de vida, cuando en su afán de crecer con escasa alimentación, el cuerpo echa mano a los propios tejidos y huesos del cuerpo con la correspondiente merma de actividad física que se refleja en el desgano, debilidad y falta de ánimo.
El Patronato, que asesora un proyecto de granja de producción autosostenible en Barrigón, concluye destacando la necesidad de mejorar la disponibilidad de alimentos, como una estrategia básica para corregir el problema, sumado a la educación de las madres y un adecuado saneamiento ambiental (agua potable, por ejemplo).
La idea, deducimos, es capacitar a los ciudadanos de áreas pobres para que puedan producir con eficiencia sus propios alimentos, punto de partida para aprovechar mejor la educación y lograr una mejora del nivel de vida.