Desnutrición infantil
Hace casi un año en este diario publicamos una serie de artículos sobre la desnutrición infantil y el programa gubernamental del vaso de leche y la galleta o crema enriquecida en las escuelas. La información recabada y divulgada sorprendió a todos por la magnitud del problema y la falta de compromiso del gobierno nacional para atender esta grave situación. El nuevo gobierno, cuya sensibilidad social ha sido la punta de lanza en su discurso, parece que continuará con la política de mucha retórica y poco apoyo material que prevaleció en el gobierno pasado.
El problema persiste y se intensifica. Según la directora Nacional de Nutrición y Salud Escolar del Ministerio de Educación, Ella Fergunson, cerca de 300 mil niños panameños sufren de desnutrición y aproximadamente el 38% de la población infantil en Panamá sufre de desnutrición extrema. Ya es un hecho científico que la nutrición es un factor importante dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje y que las deficiencias nutricionales de los niños, además de causar problemas de salud, hacen imposible su educación y los condenan a un futuro de miseria.
Para comenzar a atender esta apremiante necesidad de nuestros niños, el supuesto futuro de nuestro país, en 1995 se promulgó la Ley 35, por la cual se establece el programa de distribución diaria de un vaso de leche y galleta nutricional o cremas nutritivas enriquecidas para todos los centros de educación preescolar y de primaria de la república. Según la ley, el Ministerio de Educación está obligado a cubrir el 100% del país con ese programa durante los cuatro años siguientes a su promulgación, es decir, el vaso de leche y la galleta o la crema debe llegar a más de 543 mil estudiantes de toda la nación.
El problema actual es que ni siquiera este paliativo se está cumpliendo ya que en vez de aumentar la cobertura del programa están restringiéndolo a las áreas pobladas y dejando desproveídas las áreas rurales que es donde más necesidad hay. Ya es hora de que, en un tema tan importante para el futuro del país, como lo es la nutrición infantil, cese la retórica y la politiquería y demuestren a través de sus acciones que están comprometidos con esta causa. Nadie puede estar en desacuerdo en que a la ración alimenticia del programa se añada un huevo, tal como se ha propuesto. Pero nos preguntamos, ¿para qué aumentar la ración cuando ni siquiera se cumple con la básica?
El problema persiste y se intensifica. Según la directora Nacional de Nutrición y Salud Escolar del Ministerio de Educación, Ella Fergunson, cerca de 300 mil niños panameños sufren de desnutrición y aproximadamente el 38% de la población infantil en Panamá sufre de desnutrición extrema. Ya es un hecho científico que la nutrición es un factor importante dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje y que las deficiencias nutricionales de los niños, además de causar problemas de salud, hacen imposible su educación y los condenan a un futuro de miseria.
Para comenzar a atender esta apremiante necesidad de nuestros niños, el supuesto futuro de nuestro país, en 1995 se promulgó la Ley 35, por la cual se establece el programa de distribución diaria de un vaso de leche y galleta nutricional o cremas nutritivas enriquecidas para todos los centros de educación preescolar y de primaria de la república. Según la ley, el Ministerio de Educación está obligado a cubrir el 100% del país con ese programa durante los cuatro años siguientes a su promulgación, es decir, el vaso de leche y la galleta o la crema debe llegar a más de 543 mil estudiantes de toda la nación.
El problema actual es que ni siquiera este paliativo se está cumpliendo ya que en vez de aumentar la cobertura del programa están restringiéndolo a las áreas pobladas y dejando desproveídas las áreas rurales que es donde más necesidad hay. Ya es hora de que, en un tema tan importante para el futuro del país, como lo es la nutrición infantil, cese la retórica y la politiquería y demuestren a través de sus acciones que están comprometidos con esta causa. Nadie puede estar en desacuerdo en que a la ración alimenticia del programa se añada un huevo, tal como se ha propuesto. Pero nos preguntamos, ¿para qué aumentar la ración cuando ni siquiera se cumple con la básica?