Desorden y desastre
Estamos viviendo un desorden desastrado, infeliz, desafortunado. Basta notar que se habla mucho, digamos, de procuradores encargados y suplentes. Peor, de que este último fue escogido por comunicación por Blackberry: Procurador virtual. A pesar de que las leguleyadas perduran tozudamente, debemos recordar el hecho de que por lo menos desde la invasión, desde los tiempos de la CSJ, pomposamente llamada de lujo, que más bien se debe denominar de impunidad, no se ha hecho nada para mejorar, aunque sea levemente, la justicia. Caca de toro ha habido con creces. Los resultados concretos, principalmente, brillan por su ausencia.
Este es el cuadro, el marco de referencia, de la justicia que supuestamente existe. No se puede exagerar la necesidad de que se investiguen y castiguen delitos que el pueblo consideraría ejemplarizante. En lugar de priorizar y echar hacia delante los casos de personajes percibidos como turbios, delincuenciales, se hace uso de casos que merecen ser investigados, no en lo inmediato, como para desviar la atención de los casos polludos que afectarían a personajes que poseen mucho poder económico, lo cual las más de las veces deriva en poder político. Los delitos menores se usan como convenientes cortinas de humo.
Por tanto, no quiero escribir sobre estos últimos. Prefiero que nos concentremos, por ejemplo, en la cara de yo-no-fui que se presenta para recordar a todos que el presidente es autocrático y que lo que él quiere va porque sí. Ni siquiera se trata de ser sutil.
Ya por implicación he sugerido que el poder Judicial y el Ministerio Público han actuado, por lo menos desde la invasión, como garrafones. De modo que todo lo que se diga y critique de la actual Procuradora de la Nación lo más probable que aplique a todos los procuradores que ejercieron el cargo después de la invasión. En las presentes instancias, el caso de la Procuradora citada es gastar pólvora en gallinazo si el resultado práctico es que se continúa afincando el sistema de impunidad.
Los temas de la más grande significación se encuentran encubiertos por la sarta de sandeces a que se refieren tirios y troyanos. Mientras tanto los percibidos monos, “large, medium y small”, siguen esperando, como fidanque y toledano, que el sistema de impunidad que ayudaron a establecer los proteja como siempre.