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Desorientados e inmaduros


Uno de los problemas más comunes que enfrentan los estudiantes que ingresan a la universidad es que se muestran desorientados a la hora de escoger una carrera y por lo general terminan inscribiéndose en carreras tradicionales, cuyo mercado laboral está saturado.
El primer semestre del 2003 en la Universidad de Panamá, las fa-cultades con mayor número de alumnos matriculados fueron: Administración de Empresas y Contabilidad (18,031), Ciencias en la Educación (12,302), Humanidades (9,728), Administración Pública (6,394), Economía (5,778), Derecho en las Ciencias Políticas (4,082) y Comunicación Social (3,871).
En ese mismo período, las fa-cultades que registraron menor número de estudiantes fueron la de Medicina (para estudiar Veterinaria sólo hubo 187 estudiantes, para Odontología, 412); Farmacia, 682 y Bellas Artes con 836. En la carrera de danza de la Facultad de Bellas Artes sólo se registraron 26 estudiantes.
Algunas carreras no tradicionales que no están saturadas son las relacionadas con el agro, la veterinaria y las que sirven para diseñar vestuarios, inmobiliarios, joyas, cerámicas y diseño con vidrios, y estéticas son las que se mueven a nivel internacional.
Cuando los nuevos profesio-nales terminan su educación superior, se encuentran con que su esfuerzo ha sido en vano porque no hay empleo para ellos.
Yara González, coordinadora de Desarrollo Humano de la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá, explicó que el problema radica en que los estudiantes panameños son educados para servir como funcionarios públicos o privados y no para realizar proyectos de vida y trazarse metas profesionales autónomas.
Ruth Rodríguez, directora de la Oficina de Relación con los Graduados de la casa de Méndez Pereira, manifestó que un factor que lleva a los profesionales a no obte-ner un empleo es que estudian carreras que no son de su gusto. Sin embargo, las personas que estudian lo que quieren de una u otra forma es encuentrar trabajo.
Otra de las fallas de los estudiantes de primer ingreso, según la directora del departamento de Admisión de la Universidad de Panamá, Marianela de Thompson, es que no saben estudiar. Cuando llegan al nivel superior utilizan la memoria y no ponen en conocimiento el análisis y la síntesis en las pruebas de capacidades académicas que se les aplican.
A juicio de Thompson, los estudiantes carecen de lectura comprensiva. Leen un material rápido, pero luego no comprenden lo que leyeron, además, llegan con una actitud inmadura de adolescente.
"El estudiante debe traer de su casa una cierta característica que no está trayendo", lamentó la funcionaria.
En Panamá la calidad de la educación es deficiente, según estima el “Informe de Progreso Educativo de Panamá” elaborado por la misma Noemí Castillo para CoSPAE.
Según el documento publicado en el año 2002, y cuyas evaluaciones se hicieron en el año 2000, el rendimiento más alto de los estudiantes se concentró en asignaturas como Español y Ciencias Naturales; mientras que materias como Matemáticas y Ciencias Sociales obtuvieron las puntuaciones más bajas.
De acuerdo con el documento, la pobreza en la que está sumergido el estudiante contribuye a que los mejores resultados se den en las escuelas particulares y los peores en las oficiales.
Sin embargo, para el Ministerio de Educación esta evaluación no se ajusta a la realidad. Para Néstor Aguirre, del Departamento de Estadística de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo, la misma investigadora invalida su informe cuando en su introducción señala “debi-lidades importantes” en la selección de la muestra, falta de preparación de los maestros y la extensa aplicación de la prueba que fatigó a los estudiantes.
Aminta Peilcot, de la Dirección Nacional de Planeamiento Educativo del MEDUC, al igual que Aguirre, desestimó el escrito ya que en su opinión en Latinoamérica no existen estándares o indicadores para medir la calidad de la educación.
El Ing. Néstor Aguirre indicó en cambio que Panamá, a nivel regional, goza de los mejores índices educativos. Señaló que en preescolar hay 25 alumnos por cada docente; en primaria igual, mientras que en premedia y media 20 y 17 estudiantes por docentes, respectivamente, cuando el estimado es de 35.
En certificación de los docentes tampoco se está mal. Un 65% de los maestros de preescolar son graduados de la Normal de Santiago o tienen una licenciatura; 77% de los docentes de primaria son licenciados; en premedia 86% tienen un título universitario y en media 83% está graduado y especializado en la materia. Indicadores todos que miden la calidad de la educación.
Muy diferente es la opinión del ex ministro de Educación, Pablo Thalassinos, para quien “nuestra educación necesita urgentemente de un tratamiento nacional. Tiene que ser una educación vinculante con la realidad del país. Con las necesidades del sector productivo, que es en donde ese alumno va a ser su cliente primordial y se ganará su sustento”.
Debemos recurrir a todos los recursos humanos y políticos para lograr los cambios”.
Indicó que, por un lado, los educadores panameños son los mejores pagados de América Latina. Y, por el otro, tenemos el peor sistema de escogencia de los educadores y su repartición en el país.
El ex funcionario piensa que los educadores son reticentes al cambio, pero no todos. “Creo que la resistencia está más en la dirigencia gremial, que desean tener más control, o no perderlo, como es natural. Por eso hicieron que se derogara la ley de descentralización.

Desde el sector empresario, Modaldo Tuñón, presidente de la Comisión de Educación de la Asociación de Ejecutivos de Empresas (APEDE), señaló que las políticas educativas de Panamá no tienen “efectividad”.
Los niveles de enseñanza están bajos, por lo que estima que se debe hacer una inversión mayor y de mejor calidad en ciencia y tecnología.
Según el doctor, el bajo nivel de educación y la falta de impulso en áreas de la ciencia y tecnología han llevado al estancamiento económico del país.
"Se busca un joven que analice los problemas, los rediseñe y le dé un valor agregado. Un alumno mal preparado va a desplazar su oportunidad de trabajo.” dijo. Tuñón se refiere al Informe del Progreso Educativo de Panamá 2002. Según este estudio el proceso de reforma educativa en el país ha sido caracterizado por altos niveles de politización, pérdida de continuidad y niveles de calidad técnica variable.

  • En el 2003 se matricularon en todo el sistema educativo panameño 745,595 estudiantes. Para este año se estima una matrícula de 773,092 alumnos, lo que representa un crecimiento del 3.7 por ciento.
  • A nivel preescolar hay matriculados 74,463 estudiantes; en la primaria 414,904 alumnos; en pre media 155,143 estudiantes y en la media 96,085.
  • En la educación superior hay matriculados 126,476 estudiantes, siendo las que tienen mayor matrícula la Universidad de Panamá (69,156) y la Universidad Tecnológica de Panamá ( 15,735). La Universidad Santa María La Antigua cuenta con 4,375 estudiantes y la Universidad Autónoma de Chiriquí con 8,301.
  • Los educadores panameños son los cuarto mejores pagados en América Latina según un estudio del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL).
  • En Panamá hay 388 escuelas, de las cuales 3,400 son primarias y 400 secundarias. Existen 40 mil e-ducadores en la planilla estatal y para el 2004 se han nombrado 3,200 maestros y profesores.
  • Más del 60 por ciento de las escuelas en Panamá son multigrados y , muchas de ellas, son ranchos o improvisadas chozas .
  • Existen 15 gremios de educadores en todo el país.
  • Según la dirección de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación, la tasa de fracasos durante el año pasado fue de 7 por ciento a nivel de las escuelas primarias y la deserción escolar superó el 2 por ciento.
  • A nivel de secundaria la tasa de repetición llega al 5 por ciento.
  • En Panamá hay 20 universidades (4 oficiales y 16 particulares) y u-nos 22 centros de educación no universitaria, 10 bajo la administración del Estado.
  • El promedio de años de escolaridad en la población de 25 años en nuestro país según PREAL es de 8.68 años. Los más pobres estudian un promedio de 4 años, mientras que los más adinerados lo hacen por 14 años.
  • Anualmente, cada alumno de primaria le cuesta al Estado B/.644 y el de secundaria B/.1.800.

101 años de Panamá América

 
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