Despertar
Se ha despertado la nación iraní. En China vemos indicadores parecidos. El Irán de hoy vive un fenómeno político cuyas señales recuerdan, proporciones guardadas, la experiencia de Panamá. Se agitan pañuelos -verdes, no blancos como aquí- en grandes movilizaciones de ciudadanos, la mayoría jóvenes, hombres y mujeres (en número creciente) quienes con valentía han dicho “¡basta!” a las mentiras, manipulación, autoritarismo y represión gubernamental. Esta última tristemente agrega la versión nueva en el intento de controlar las libertades: “cierres” arbitrarios del espacio cibernético y telefónico. Inútil afán de espoliques del poder omnímodo en un sistema inflexible y corrupto, aferrados a la ilusión de no ahogarse en el tsunami de los eventos sociales en marcha, con serena y ejemplar modalidad silente. A los más jóvenes les recuerdo que vivimos el rociado de ácido en las imprentas y la respuesta civilista imbatible: el “fax” y Radio Bemba.
Irán, como Panamá, enfrentará mayores sacrificios, lucha sostenida, carrera de resistencia no de velocidad, víctimas inocentes. Oremos para que no sufran como nosotros la debacle final provocada por quienes poco importó arrastrarnos a ella con tal de castigarnos aún más de lo que hicieron por dos décadas, los uniformados y auto-proclamados defensores de las masas.
El modelo iraní se disfraza de civilidad, el líder del “jacket”, sonriente, argumentador, de frases incendiarias, imagen diseñada para atraer; y la contradicción del sistema teocrático que a la vez es marxista: ideología atea por definición.
Corea del Norte tiene inconsistencia similar: una “monarquía comunista”: el hijo del líder rige por sucesión sanguínea, grave defecto superado por la Revolución Francesa; da tristeza ver a tantas personas alineadas, autómatas en manifestaciones prefabricadas, inexpresivas, obligadas, por supuesto. En el Caribe hay otra sucesión por sangre: el hermano del líder de la revolución cubana está al frente. Los soviéticos, por lo menos, guardaron las apariencias del sistema colectivista hasta su colapso. Irán va en otra dirección, gracias a nuevas generaciones educadas; lo confirman hechos como la trayectoria profesional y académica del adversario en la palestra política.
El mundo multi-comunicado actual logra que muchos más aspiren a la verdad y a la libertad. La verdad os hará libres, dijo el Divino Maestro.