Despilfarro
Cada vez que revolvemos la mirada, encontramos situaciones de despilfarro de recursos que involucran a las más altas autoridades, quienes demuestran su indiferencia, frente a la precaria situación económica que aflige a más de la mitad de los habitantes del país. Evidentemente los mandatarios de este país, no saben que gobiernan uno pobre, en desarrollo. Hacemos un llamado de atención, no porque consideramos que los de turno cambiarán sus malos hábitos, sino para que los que aspiran a cargos de elección popular se comprometan a ser más comedidos en su gestión.
Mientras que la embajadora de Estados Unidos, Linda Watt, viajó junto a un guardaespaldas en uno de los aviones de Aeroperlas contratado por AES Panamá, S.A., para asistir a la inauguración de la hidroeléctrica Estí, nuestra Presidenta viajó en el helicóptero que tanto le criticó a Ernesto Pérez Balladares, pero que usa con igual regularidad que éste. Y no es que consideramos que el uso por la Presidenta de un helicóptero sea un lujo innecesario. Se trata de un medio de transporte que le permite cumplir con compromisos y así desempeñar mejor su cargo (aunque en el caso de Estí se vio frustrado ya que arribó hora y media tarde a pesar de contar con esa facilidad de transporte). Sin embargo, el abuso de los recursos estatales se produce cuando ese uso implica toda una comitiva (autos, ambulancias, guardaespaldas, secretarias, etc.) tanto para despedirla como para recibirla, con gastos incidentales (como combustible, comidas, etc.), lo cual causa un derroche exagerado de recursos estatales.
En este sentido, también resulta sorprendente la caravana que a diario acompaña a las máximas autoridades del país. Vicepresidentes, ministros y altos funcionarios cuentan con conductores, guardaespaldas y asesores que constantemente los escoltan, todos los cuales requieren autos y gastos incidentales. En el caso de la primera mandataria, su caravana incluye tres y a veces cinco motorizados, el auto que lleva a la Presidenta, tres carros escolta, uno que otro extra y una ambulancia. En cuanto a esta última, no se trata que ella adolece de alguna condición que requiere inmediata atención en caso de aflorar. Es una medida preventiva luego que se "descubriera" que era alérgica a las picaduras de avispa. Sin embargo, ¿qué dirá a la familia del joven futbolista Emmanuel Ceballos, quien recibió un impacto de bala y cuya vida bien se pudo haber salvado si una ambulancia hubiera estado disponible?
Ni hablemos de las comitivas que la custodian al exterior en sus múltiples viajes. Al igual que el helicóptero, ella criticó fuertemente los peregrinajes de Pérez Balladares y sus nutridos séquitos, en ocasiones en el avión presidencial; pero pareciera igual de entusiasmada en viajar y estar permanentemente acompañada de sus seguidores, a quienes los gobiernos extranjeros se ven obligados a atender.
Lo anterior es ejemplo de algunas situaciones extremas, dignas de resaltar. Tómese nota que somos un país en desarrollo, de escasos recursos y grandes necesidades que permanecen insatisfechas. El mal uso de los escasos recursos y su despilfarro reflejan que existe una desvinculación entre el discurso paternalista, solidario y simpático que a diario escuchamos de nuestros mandatarios y su actuar. Eso debe acabar.
Por tanto, ninguna norma previa puede condicionar la esencia del proceso constituyente, el cual surge como necesario para darle legitimidad al carcomido sistema de Estado clientelar y de dictablanda partidocrática y burocrática; que tiene paralizado el desarrollo nacional al contener las fuerzas creativas y productivas del pueblo.
Todo el debate que se ha dado es un gran avance sobre la importancia de una constituyente sin levantar falsas expectativas sobre la misma. Es un primer paso, pero sine qua non para lograr otros objetivos de más largo alcance.
De lo que sí hay que tener cuidado es que grupos mal intencionados secuestren el proceso fundacional de un Estado moderno; y que la clase política con fórmulas superficiales tergiversen el mismo.
Ahí está la propuesta PRD-PP que suena como guiada por otros propósitos sin que se les niegue su derecho a presentarla. De manera que estamos en un momento crucial de la historia que no debemos desaprovechar y la Asamblea Constituyente es la puerta de entrada hacia un nuevo punto de inicio en aras de un país de más oportunidades para las mayorías. Extraigamos conclusiones positivas del momento de reflexión colectiva que representó la celebración del Centenario de la República. Sigamos adelante.
Mientras que la embajadora de Estados Unidos, Linda Watt, viajó junto a un guardaespaldas en uno de los aviones de Aeroperlas contratado por AES Panamá, S.A., para asistir a la inauguración de la hidroeléctrica Estí, nuestra Presidenta viajó en el helicóptero que tanto le criticó a Ernesto Pérez Balladares, pero que usa con igual regularidad que éste. Y no es que consideramos que el uso por la Presidenta de un helicóptero sea un lujo innecesario. Se trata de un medio de transporte que le permite cumplir con compromisos y así desempeñar mejor su cargo (aunque en el caso de Estí se vio frustrado ya que arribó hora y media tarde a pesar de contar con esa facilidad de transporte). Sin embargo, el abuso de los recursos estatales se produce cuando ese uso implica toda una comitiva (autos, ambulancias, guardaespaldas, secretarias, etc.) tanto para despedirla como para recibirla, con gastos incidentales (como combustible, comidas, etc.), lo cual causa un derroche exagerado de recursos estatales.
En este sentido, también resulta sorprendente la caravana que a diario acompaña a las máximas autoridades del país. Vicepresidentes, ministros y altos funcionarios cuentan con conductores, guardaespaldas y asesores que constantemente los escoltan, todos los cuales requieren autos y gastos incidentales. En el caso de la primera mandataria, su caravana incluye tres y a veces cinco motorizados, el auto que lleva a la Presidenta, tres carros escolta, uno que otro extra y una ambulancia. En cuanto a esta última, no se trata que ella adolece de alguna condición que requiere inmediata atención en caso de aflorar. Es una medida preventiva luego que se "descubriera" que era alérgica a las picaduras de avispa. Sin embargo, ¿qué dirá a la familia del joven futbolista Emmanuel Ceballos, quien recibió un impacto de bala y cuya vida bien se pudo haber salvado si una ambulancia hubiera estado disponible?
Ni hablemos de las comitivas que la custodian al exterior en sus múltiples viajes. Al igual que el helicóptero, ella criticó fuertemente los peregrinajes de Pérez Balladares y sus nutridos séquitos, en ocasiones en el avión presidencial; pero pareciera igual de entusiasmada en viajar y estar permanentemente acompañada de sus seguidores, a quienes los gobiernos extranjeros se ven obligados a atender.
Lo anterior es ejemplo de algunas situaciones extremas, dignas de resaltar. Tómese nota que somos un país en desarrollo, de escasos recursos y grandes necesidades que permanecen insatisfechas. El mal uso de los escasos recursos y su despilfarro reflejan que existe una desvinculación entre el discurso paternalista, solidario y simpático que a diario escuchamos de nuestros mandatarios y su actuar. Eso debe acabar.
Por tanto, ninguna norma previa puede condicionar la esencia del proceso constituyente, el cual surge como necesario para darle legitimidad al carcomido sistema de Estado clientelar y de dictablanda partidocrática y burocrática; que tiene paralizado el desarrollo nacional al contener las fuerzas creativas y productivas del pueblo.
Todo el debate que se ha dado es un gran avance sobre la importancia de una constituyente sin levantar falsas expectativas sobre la misma. Es un primer paso, pero sine qua non para lograr otros objetivos de más largo alcance.
De lo que sí hay que tener cuidado es que grupos mal intencionados secuestren el proceso fundacional de un Estado moderno; y que la clase política con fórmulas superficiales tergiversen el mismo.
Ahí está la propuesta PRD-PP que suena como guiada por otros propósitos sin que se les niegue su derecho a presentarla. De manera que estamos en un momento crucial de la historia que no debemos desaprovechar y la Asamblea Constituyente es la puerta de entrada hacia un nuevo punto de inicio en aras de un país de más oportunidades para las mayorías. Extraigamos conclusiones positivas del momento de reflexión colectiva que representó la celebración del Centenario de la República. Sigamos adelante.