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Despilfarro inconveniente


Como es del conocimiento público, el gobierno de Patria Nueva viene financiando el carnaval de la ciudad capital, lo que, a nuestro juicio, constituye una verdadera obscenidad política, sencillamente porque esta administración gubernamental, con el dinero que aportamos todos los ciudadanos promueve la inmoralidad, el vicio y la descomposición del núcleo fundamental de la sociedad: la familia.

No compartimos este despilfarro inconveniente del patrimonio de los contribuyentes que, además, busca resaltar a figuras políticamente con fines electoreros. Porque, como ocurre en el resto de país, en todo caso es la empresa privada y los particulares quienes deben financiar esta detestable actividad y destinar esos millones de balboas para revertir la "deuda social", por ejemplo,  la desnutrición crónica que padecen  miles de niños pobres de la ciudad y el campo. Por ello, le enviamos una misiva al señor Presidente de la República con fecha 8 de enero de 2008, que a continuación  hacemos pública:

"Tengo el honor de dirigirme a Vuestra Excelencia a objeto de solicitarle con el mayor respeto que el gobierno que usted dirige suspenda el apoyo estatal para la celebración de los carnavales de la ciudad de Panamá.

Específicamente, me refiero a los 2.5 millones de balboas asignados este año a la Junta de Carnaval que preside la señora  Minghtoy Giro, pero que en los últimos tres años ha constituido una injustificada erogación por el orden de los 8.5 millones de dólares. Suma que en un gran porcentaje se va en el pago de artistas internacionales que, además de escenificar espectáculos que riñen con la moral de un pueblo mayoritariamente cristiano, inducen al desenfreno y consumo de licor, particularmente, entre la juventud de ambos sexos.

El Estado, que tiene como principal función administrativa proveer una mejor calidad de vida de los panameños, no puede ni debe hacer un uso indebido e indecoroso de los caudales recaudados de  los impuestos que pagamos los asociados,  en circunstancias que existen muchísimas otras prioridades que el de promover espectáculos públicos llenos de  procacidad y mal gusto.

Somos de la convicción que ese dinero estaría mejor invertido, por ejemplo, en  salud, educación, transporte y seguridad pública u otorgar alimentos a miles niños pobres en los comedores populares existentes, tanto en la ciudad de Panamá como en el distrito de San Miguelito”.

101 años de Panamá América

 
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