Desprecio al talento
El presidente electo le ha causado una primera desilusión al pueblo, al haber conformado su gabinete, en su totalidad, con amigos personales, copartidarios, contribuyentes a sus campañas y con gran poder adquisitivo. Como de costumbre, la clase pobre no fue tomada en cuenta para estos menesteres, pero era de esperarse, pues lo mismo hubieran hecho Herrera y Endara de haber triunfado, porque todos argumentan que para lograr el éxito en sus funciones tienen que rodearse de los mejores hombres, según ellos, con mucha experiencia, honestidad y excelente preparación académica.
Pero esos argumentos carecen de sustento y son un desprecio al talento e idoneidad de muchos panameños; de modo que si algún día un presidente quisiera ser distinto al momento de hacer sus designaciones, sometería a concurso esas posiciones y de seguro encontrará a miles de panameños con hojas de vida iguales o superiores a las de los actuales elegidos, dispuestos a cooperar con el progreso del país.
Pensábamos que el gabinete del señor que caminaba con los zapatos del pueblo iba a estar conformado por los hijos de las cocineras que, a punta de lavado y planchado ajeno, han logrado educarlos hasta alcanzar altos niveles académicos, pero que se mantienen en el anonimato y marginados debido a su pobreza.
Es inaudito que habiendo tantas personas preparadas tengan que recurrir a importar talentos, sacar a altos ejecutivos de sus empresas o relevar a diputados electos. Para muchos resulta indignante escuchar declaraciones de algunas personas que avalan tales designaciones y las califican de excelentes.