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Destellos de Cristo


Algunos niegan la existencia histórica de Jesús, otros lo ven tan circunstancial como cualquier individuo común y corriente, que ante el esplendor de su obra mesiánica le adjudican un criterio de leyenda. Pero, Cristo entra en el siglo XXI con el impacto de un ser humano extraordinario y más que eso es el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios como él mismo decía que era. Ante el cuestionamiento que Jesús se hacía, a modo introspectivo preguntó a sus discípulos: "¿Qué decís entre vosotros quién soy yo?"
La figura de Jesús surge en los archivos históricos como un ente extraño e hipotético al ser condicionado por el propio sistema esclavista imperante de la época en que vivió, sin embargo se deja hacer sentir como un huracán que arrasa con todo a su paso. En las narraciones evangélicas y en la memoria de la naturaleza, se proyecta como una criatura suprabiológica y celestial que ofrece la alternativa de una revolución antropológica conceptual del ser. Jesús responde así, y en una y otra forma a las clásicas interrogantes existenciales del origen y destino humano: ¿De dónde vinimos?, ¿Por qué estamos aquí?, ¿Hacia dónde vamos?
Jesús el Cristo es naturaleza humana que se transfigura en conciencia universal cósmica en el Huerto de Getsemaní, en imágenes mitológicas, históricas y cosmográficas en el proceso de devenir del globo terrestre sobre su propio eje y en su navegación sideral, de tiempo y espacio a través de constelaciones y galaxias.
Cristo Jesús es en su composición ultra-atómica molecular biológica, ciencia y filosofía de un conocimiento pensamental de la mente trascendental, de dimensiones espaciales einstenianas, y de la filosofía de la ciencia que inspira a la humanidad a un mundo estelar y social de paz, amor, abundancia, luz, bienestar material y espiritual, evolución infinita de fraternidad y humanismo, y de triunfo social de los ideales de superación vital.
Las condiciones ecológicas y evolucionarias del Universo y la Tierra ya han sido dadas para que la intencionalidad del mensaje evangélico se manifieste a plenitud ante el drama humano en que se debate hoy el hombre que reniega de sus propias condiciones de vida superior que y rechaza la culminación de la obra grandiosa de un Universo glorioso, destruyendo valores, altares sagrados mediante violencia y crimen entre hermanos, injusticias sociales, guerra, hambre y drogas.

101 años de Panamá América

 
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