Desvergüenza
El anuncio de que tanto los señores diputados del Gobierno como de la oposición de la Asamblea Nacional frenaron un proyecto de ley para combatir el enriquecimiento ilícito no puede constituir mayor desvergüenza y deja mucho que desear a más de que provoca inquietantes sospechas.
El propósito del aludido proyecto era el de investigar a quienes sin haber sido personas adineradas, tras ocupar determinados cargos públicos, viven en la opulencia sin que se sepa cómo se enriquecieron. Lo sucedido abiertamente acusa secretos propósitos pecaminosos o de encubrimiento absolutamente inaceptables.
Hemos venido sosteniendo que hay que dejar claramente establecido, mediante ley, que a quienes teniendo la obligación de hacer una declaración jurada ante notario dentro de los diez días siguientes al de su toma de posesión de un cargo público y no lo hagan, automáticamente se les considerarán sus nombramientos como inexistentes Y que a quienes no vuelvan a hacerla dentro de los diez días siguientes de haber cesado en el cargo se les impondrá una severa multa y se les abrirá una investigación.
Consideramos también que los respectivos partidos políticos deben solicitarles a sus miembros diputados de la Asamblea Nacional, por ética, que expliquen por qué se opusieron a pasar el aludido proyecto de ley dado su carácter altamente moralizador.