Detalles por mejorar
En nuestro editorial del lunes reconocimos la estupenda labor rendida por el Tribunal Electoral durante el proceso de elecciones; sin embargo, no por destacar las luces, debemos ignorar las sombras. Las últimas son esbozadas por el cuerpo de observadores internacionales que abandonó anteayer el país.
En efecto, luego de felicitar a Panamá por unas elecciones ejemplares, dijeron que era preciso mejorar algunos detalles, tales como la densa publicación de supuestos logros oficiales en vísperas de las votaciones. Es evidente que se pretendió con ese recurso, no sancionado como infracción legal, enviar un mensaje indirecto a favor de la continuidad de la alianza del gobierno en el poder.
Otro detalle que no fue ajeno al fino olfato de los distinguidos visitantes foráneos, fue el del abierto apoyo y participación de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, a favor de sus candidatos. Y si bien el Tribunal Electoral avaló esa conducta, en flagrante desconocimiento del texto constitucional, por la salud de nuestro proceso electoral, eso no puede volver a repetirse. Y han de tomarse las providencias legislativas para impedirlo.
Fue precisamente esa ostentosa participación de la presidenta en proselitismo partidista, lo que provocó el desagradable choque que tuvo con una observadora mexicana, que increpó su presencia en un centro de votación, y la de su séquito, todos ataviados con los colores del colectivo oficialista, incluyendo a la mandataria.
Lo dijimos desde un principio, que la presidenta Moscoso debía mantenerse discretamente alejada de los avatares de la lucha partidista, porque ella personifica la majestad de la Nación. En consecuencia, su concurrente condición de titular de ese partido, debía limitarse a los cerrados salones de reunión de su colectivo y no trascender a ellos.
Otro detalle, que es de nuestra propia cosecha, es que el escrutinio de votos a legislador y demás cargos menores, debe acelerarse y mejorarse. Reconocemos que se ha logrado en esta ocasión un avance sustancial en relación con las pasadas elecciones, que fueron desastrosas. Pero al margen de la superación, debe hacerse algo más sustancial para que los miembros de la Asamblea salgan de las urnas y no de maquinaciones en las mesas de escrutinio, con igual o parecida eficiencia y trasparencia a la de Presidente de la República.
No obstante, Panamá ha ganado; lo ha hecho también la democracia y el Partido Solidaridad con Guillermo Endara a la cabeza. Hemos hecho un papel digno, hemos crecido y seremos oposición seria para equilibrar al gobierno. Sobre todo, hemos roto el bipartidismo que nos ahogaba y que prometía hacer del país, su hacienda. Ahora deben tener presente que existe otra fuerza política nueva que basó su campaña política en la no corrupción y que otros se copiaron; que defendía la democracia que los otros nos quitaron durante 21 años
Ahora nos queda reorganizar el partido, darle el lugar que se ha ganado, renovar cuadros y dar a aquellos que sean oposición la alternativa de hacerlo a través nuestro.
Así como Solidaridad se ha transformado en su forma, debe hacerlo en el fondo y allí debemos encontrarnos los solidarios y los endaristas para dar fuerza a esta organización nueva que debe persistir a través de los años y afianzarla para el triunfo del 2009.
Si el presidente Endara buscó nuestro partido para su postulación, que lo haga igual para continuar su carrera política de oposición seria, rodeado de gente honesta como lo es él.
Cuánto me duele que el pueblo panameño haya perdido la oportunidad de tener un presidente de verdad, de lujo, bien intencionado, honesto, sano y con otras cualidades.
Es así que Martín Torrijos tiene la responsabilidad de actuar de igual manera y demostrar que de veras el Partido Revolucionario Democrático es diferente y que su capacidad le hará rodearse de gente buena y no de quienes se ganaron posiciones en el partido.
Busque bien sus colaboradores y adecente el país, que era lo que pedía la gente. Si se fueron con usted, no los defraude. Viva la democracia.
En efecto, luego de felicitar a Panamá por unas elecciones ejemplares, dijeron que era preciso mejorar algunos detalles, tales como la densa publicación de supuestos logros oficiales en vísperas de las votaciones. Es evidente que se pretendió con ese recurso, no sancionado como infracción legal, enviar un mensaje indirecto a favor de la continuidad de la alianza del gobierno en el poder.
Otro detalle que no fue ajeno al fino olfato de los distinguidos visitantes foráneos, fue el del abierto apoyo y participación de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, a favor de sus candidatos. Y si bien el Tribunal Electoral avaló esa conducta, en flagrante desconocimiento del texto constitucional, por la salud de nuestro proceso electoral, eso no puede volver a repetirse. Y han de tomarse las providencias legislativas para impedirlo.
Fue precisamente esa ostentosa participación de la presidenta en proselitismo partidista, lo que provocó el desagradable choque que tuvo con una observadora mexicana, que increpó su presencia en un centro de votación, y la de su séquito, todos ataviados con los colores del colectivo oficialista, incluyendo a la mandataria.
Lo dijimos desde un principio, que la presidenta Moscoso debía mantenerse discretamente alejada de los avatares de la lucha partidista, porque ella personifica la majestad de la Nación. En consecuencia, su concurrente condición de titular de ese partido, debía limitarse a los cerrados salones de reunión de su colectivo y no trascender a ellos.
Otro detalle, que es de nuestra propia cosecha, es que el escrutinio de votos a legislador y demás cargos menores, debe acelerarse y mejorarse. Reconocemos que se ha logrado en esta ocasión un avance sustancial en relación con las pasadas elecciones, que fueron desastrosas. Pero al margen de la superación, debe hacerse algo más sustancial para que los miembros de la Asamblea salgan de las urnas y no de maquinaciones en las mesas de escrutinio, con igual o parecida eficiencia y trasparencia a la de Presidente de la República.
No obstante, Panamá ha ganado; lo ha hecho también la democracia y el Partido Solidaridad con Guillermo Endara a la cabeza. Hemos hecho un papel digno, hemos crecido y seremos oposición seria para equilibrar al gobierno. Sobre todo, hemos roto el bipartidismo que nos ahogaba y que prometía hacer del país, su hacienda. Ahora deben tener presente que existe otra fuerza política nueva que basó su campaña política en la no corrupción y que otros se copiaron; que defendía la democracia que los otros nos quitaron durante 21 años
Ahora nos queda reorganizar el partido, darle el lugar que se ha ganado, renovar cuadros y dar a aquellos que sean oposición la alternativa de hacerlo a través nuestro.
Así como Solidaridad se ha transformado en su forma, debe hacerlo en el fondo y allí debemos encontrarnos los solidarios y los endaristas para dar fuerza a esta organización nueva que debe persistir a través de los años y afianzarla para el triunfo del 2009.
Si el presidente Endara buscó nuestro partido para su postulación, que lo haga igual para continuar su carrera política de oposición seria, rodeado de gente honesta como lo es él.
Cuánto me duele que el pueblo panameño haya perdido la oportunidad de tener un presidente de verdad, de lujo, bien intencionado, honesto, sano y con otras cualidades.
Es así que Martín Torrijos tiene la responsabilidad de actuar de igual manera y demostrar que de veras el Partido Revolucionario Democrático es diferente y que su capacidad le hará rodearse de gente buena y no de quienes se ganaron posiciones en el partido.
Busque bien sus colaboradores y adecente el país, que era lo que pedía la gente. Si se fueron con usted, no los defraude. Viva la democracia.