Detengamos la delincuencia juvenil
Nos hemos quejado de la creciente ola de criminalidad y del incremento de la delincuencia juvenil, por lo que frecuentemente culpamos a los programas que a diario pasan por la televisión a cualquier hora del día o de la noche proyectando escenas con cierto grado de pornografía y de violencia, incluso, cuando los niños aún están despiertos e, igualmente, culpamos a los padres de familia por no tener el debido control y cuidado para que sus hijos no estén fuera del hogar y mucho menos, en las calles después de ciertas horas de la noche.
Las primeras enseñanzas las recibe el niño desde el hogar y por lo general, el infante que recibe el calor familiar con la enseñanza de los valores humanos y el respeto a los mayores, y con un concepto claro de lo bueno y lo malo, difícilmente será un niño problema, pero a esta educación del hogar mucho le ayudaría una campaña entre los medios de comunicación como la televisión, conjuntamente con la empresa privada y el gobierno, como aquella que existió años atrás, patrocinada por la Caja de Ahorros que decía así: "Vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar". En los tiempos en que pasaban ese comercial, se trasmitía en todas las televisoras a las ocho de la noche y esta propaganda le indicaba a todos los niños del país que había llegado la hora de ir a dormir.
El comentario que hago en este escrito es producto de un llamado de atención que le hacía mi hijo a su hijo durante una cena a la que me había invitado en su casa, y eran más de las ocho de la noche y el niño insistía en querer seguir despierto, por lo que mi hijo le hizo el comentario a mi nieto de que cuando él estaba de su edad (cinco años), apenas salía la propaganda mencionada a las ocho de la noche en la televisión, era hora de ir a la cama para dormir. Me parece interesante hacer este comentario al público porque creo que con cosas tan sencillas como ésta se puede ir educando a los niños desde temprana edad a hábitos positivos, como el tener un horario para acostarse, efectuar tareas del colegio y del hogar, y así tratar de detener la delincuencia juvenil, evitando que los niños se acostumbren a estar en las calles después de ciertas horas de la noche.
Me dirán que acciones como éstas no son suficiente para corregir la delincuencia juvenil, con lo cual estoy totalmente de acuerdo, pero también creo que es necesario dar el primer paso en esa dirección, el cual estará complementado con otras acciones de los diferentes gremios cívicos y de la empresa privada, y con la participación conjunta de las autoridades gubernamentales.
Este paso tan sencillo le podría permitir a las televisoras reestructurar su programación después de las ocho de la noche, hora en que supuestamente ya están acostados y durmiendo todos los niños en el país. Ojalá que empresas importantes como la Caja de Ahorros o el Banco del Istmo, se interesen en recoger esta inquietud, que a mi modo de ver, sería un paso en la dirección correcta que bien puede ayudar en el esfuerzo que debemos realizar los panameños para minimizar, hasta donde sea posible, la delincuencia juvenil.
Las primeras enseñanzas las recibe el niño desde el hogar y por lo general, el infante que recibe el calor familiar con la enseñanza de los valores humanos y el respeto a los mayores, y con un concepto claro de lo bueno y lo malo, difícilmente será un niño problema, pero a esta educación del hogar mucho le ayudaría una campaña entre los medios de comunicación como la televisión, conjuntamente con la empresa privada y el gobierno, como aquella que existió años atrás, patrocinada por la Caja de Ahorros que decía así: "Vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar". En los tiempos en que pasaban ese comercial, se trasmitía en todas las televisoras a las ocho de la noche y esta propaganda le indicaba a todos los niños del país que había llegado la hora de ir a dormir.
El comentario que hago en este escrito es producto de un llamado de atención que le hacía mi hijo a su hijo durante una cena a la que me había invitado en su casa, y eran más de las ocho de la noche y el niño insistía en querer seguir despierto, por lo que mi hijo le hizo el comentario a mi nieto de que cuando él estaba de su edad (cinco años), apenas salía la propaganda mencionada a las ocho de la noche en la televisión, era hora de ir a la cama para dormir. Me parece interesante hacer este comentario al público porque creo que con cosas tan sencillas como ésta se puede ir educando a los niños desde temprana edad a hábitos positivos, como el tener un horario para acostarse, efectuar tareas del colegio y del hogar, y así tratar de detener la delincuencia juvenil, evitando que los niños se acostumbren a estar en las calles después de ciertas horas de la noche.
Me dirán que acciones como éstas no son suficiente para corregir la delincuencia juvenil, con lo cual estoy totalmente de acuerdo, pero también creo que es necesario dar el primer paso en esa dirección, el cual estará complementado con otras acciones de los diferentes gremios cívicos y de la empresa privada, y con la participación conjunta de las autoridades gubernamentales.
Este paso tan sencillo le podría permitir a las televisoras reestructurar su programación después de las ocho de la noche, hora en que supuestamente ya están acostados y durmiendo todos los niños en el país. Ojalá que empresas importantes como la Caja de Ahorros o el Banco del Istmo, se interesen en recoger esta inquietud, que a mi modo de ver, sería un paso en la dirección correcta que bien puede ayudar en el esfuerzo que debemos realizar los panameños para minimizar, hasta donde sea posible, la delincuencia juvenil.