Detrás de cada mujer política...
Lo ideal sería que al lado de cada mujer que se agita en las lides políticas, esté un hombre capaz de apoyarla y asesorarla - siempre y cuando ella lo acepte - sin el mínimo interés de querer compartir o atentar contra la posición que ella ostenta dentro de la sociedad política. La mayoría de las mujeres casadas y con hijos viven en un estado de agitación y enredo (el hogar, el trabajo, lo político-partidista) ya que el marido a pesar de no ayudarla en nada, quiere andar aparentando y tomando decisiones por ella. Las solteras de repente no tienen muchos problemas, pero tendrán que tener cuidado con los oportunistas que están al acecho, sin importar edad ni status.
El machismo rampante que azota nuestra sociedad no nos permite a los varones aceptar que una mujer sea capaz de realizar una tarea u ocupar un puesto con mando y decisión, igual o mejor que nosotros. Por ello cuando nuestra compañera (cónyuge), alcanza un puesto de elección popular o una posición en la administración pública por su liderazgo político, queremos estar dándoles instrucciones sobre decisiones a tomar, las cuales distan mucho de una asesoría de esposo, amigo y/o novio.
En la medida que la mujer que se encuentra inmersa en la vida político partidista tenga menos compromiso marital, (me refiero a aquellas cuyos maridos detestan la política) de esa misma manera podrán contar con más tiempo y mejores luces para administrar la institución a su cargo. La soltera por razones obvias -así ha quedado demostrado en administraciones anteriores- contará con más tiempo para dedicarle al trabajo y estará a la disposición de recibir asesoría y consejos en diferentes vías y horarios, no así las casadas, quienes sus maridos no aceptan tantas reuniones y se creen los asesores oficiales, independientemente de que cuenten con el mínimo conocimiento en la materia, haciéndolas quedar mal en muchos casos.
Para los próximos torneos electorales los hombres con pocas o nulas expectativas en el quehacer político (quemados), estarán optando por promover y lanzar al ruedo electoral a sus esposas, toda vez que los partidos brindarán un porcentaje de participación más amplio, por no decir mitad y mitad. Con esto de que las "mujeres están de moda" pretenden seguir dependiendo del poder político de la mujer quedando todo en familia y por tanto tendrá que compartirse, tocando la mayor parte al jefe del hogar. Todo esto se fundamente en que la mujer panameña es muy respetuosa de la directriz y el status que por generaciones ha implantado el régimen familiar.
En la campaña anterior muchas mujeres perdieron votos tan solo por hacerse acompañar de sus esposos, quienes en otrora ocuparon puestos públicos de forma deficiente y deshonesta. Otro grupo de mujeres (me refiero a las casadas) tienen que llamar a sus maridos antes de tomar una decisión, ya sea en el pleno de una reunión de trabajo, municipal y hasta en la asamblea legislativa. Hace poco el esposo de una alcaldesa dijo "yo soy el que manda aquí" y no propiamente estaba en su casa... ¡los hombres!.
No existen dudas de que las mujeres son mejores administradoras de la cosa pública cuando pasan de los 30 años. Inclinándose la balanza hacia las solteras como las más eficientes en la toma de decisiones, aunque en este grupo de mujeres políticas prolifera la arrogancia, la autosuficiencia y la dependencia que en muchos casos pasa al absolutismo. Para las próximas elecciones más mujeres serán postuladas a cargos de elección popular. A todas les recomiendo voto a favor y/o en contra, y recuerden, más valen solas que mal acompañadas.
El machismo rampante que azota nuestra sociedad no nos permite a los varones aceptar que una mujer sea capaz de realizar una tarea u ocupar un puesto con mando y decisión, igual o mejor que nosotros. Por ello cuando nuestra compañera (cónyuge), alcanza un puesto de elección popular o una posición en la administración pública por su liderazgo político, queremos estar dándoles instrucciones sobre decisiones a tomar, las cuales distan mucho de una asesoría de esposo, amigo y/o novio.
En la medida que la mujer que se encuentra inmersa en la vida político partidista tenga menos compromiso marital, (me refiero a aquellas cuyos maridos detestan la política) de esa misma manera podrán contar con más tiempo y mejores luces para administrar la institución a su cargo. La soltera por razones obvias -así ha quedado demostrado en administraciones anteriores- contará con más tiempo para dedicarle al trabajo y estará a la disposición de recibir asesoría y consejos en diferentes vías y horarios, no así las casadas, quienes sus maridos no aceptan tantas reuniones y se creen los asesores oficiales, independientemente de que cuenten con el mínimo conocimiento en la materia, haciéndolas quedar mal en muchos casos.
Para los próximos torneos electorales los hombres con pocas o nulas expectativas en el quehacer político (quemados), estarán optando por promover y lanzar al ruedo electoral a sus esposas, toda vez que los partidos brindarán un porcentaje de participación más amplio, por no decir mitad y mitad. Con esto de que las "mujeres están de moda" pretenden seguir dependiendo del poder político de la mujer quedando todo en familia y por tanto tendrá que compartirse, tocando la mayor parte al jefe del hogar. Todo esto se fundamente en que la mujer panameña es muy respetuosa de la directriz y el status que por generaciones ha implantado el régimen familiar.
En la campaña anterior muchas mujeres perdieron votos tan solo por hacerse acompañar de sus esposos, quienes en otrora ocuparon puestos públicos de forma deficiente y deshonesta. Otro grupo de mujeres (me refiero a las casadas) tienen que llamar a sus maridos antes de tomar una decisión, ya sea en el pleno de una reunión de trabajo, municipal y hasta en la asamblea legislativa. Hace poco el esposo de una alcaldesa dijo "yo soy el que manda aquí" y no propiamente estaba en su casa... ¡los hombres!.
No existen dudas de que las mujeres son mejores administradoras de la cosa pública cuando pasan de los 30 años. Inclinándose la balanza hacia las solteras como las más eficientes en la toma de decisiones, aunque en este grupo de mujeres políticas prolifera la arrogancia, la autosuficiencia y la dependencia que en muchos casos pasa al absolutismo. Para las próximas elecciones más mujeres serán postuladas a cargos de elección popular. A todas les recomiendo voto a favor y/o en contra, y recuerden, más valen solas que mal acompañadas.