Detrás del velo
No tuve la oportunidad de leer el primer escrito del arquitecto Ricardo J. Bermúdez D. titulado "Cuando se rasgue el velo(2)" publicado en este diario, no obstante, quiero comentar en forma de réplica algunos señalamientos que expresa el distinguido profesional en torno a la figura del patriota y estadista general Omar Torrijos H. en su colaboración del domingo 21 de enero.
Debo expresar, en primer lugar, que no me anima ninguna intención o propósito de ocultar o disfrazar la realidad de hechos históricos que aquí comentaré, pues como dice el Salmo 8511 "la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos"; no quiero tampoco mencionar los crímenes y asesinatos ocurridos en este país durante su vida republicana, ya que nada se puede justificar basado en el argumento que en el pasado otros también lo hicieron, sin embargo llama mucho la atención de que se habla como si el país nació en 1968 o "la democracia" vulnerada por primera vez con el golpe militar del 11 de octubre, acción que afortunadamente cambió favorablemente la situación marginal y de atraso de Panamá y de la mayoría de los panameños, cosa que por la pequeñez de sus obstinados adversarios, jamás aceptaron ni reconocerán.
Conocí a Omar Torrijos siendo todavía un niño; en esa época, vendía periódicos y limpiaba zapatos en el parque de Cervantes en David para sufragar gastos de alimentación y vestimenta, pues me había ido de mi casa a temprana edad. Cierto día que le estaba limpiando los zapatos a un "cliente", se me acercó un guardia para llevarme al cuartel, y yo le pregunté por qué me arrestaba, él me contesto que "El Mayo" quería hablar conmigo. Efectivamente fui conducido al cuartel de policía, estando frente al mayor Torrijos, me hizo una serie de preguntas que culminaron con mi aceptación de quedarme a vivir en el cuartel. Allí Torrijos llevó a otros compañeros que estaban en las mismas condiciones que yo, y a partir de esa fecha continuamos estudiando con becas. Omar, organizó a los limpiabotas y periodiqueros, quienes lucían uniformes en su diario bregar, también nos envió a pasear a Costa Rica, gastos que eran costeados y canalizados con empresarios de la localidad, quienes mantenían gran comunicación y apoyo con el mayor Torrijos, pues su accionar estaba dirigida hacia los sectores más marginados socialmente. Otra de sus comunes actividades era organizar giras médicos asistenciales a las montañas en la población indígena. Esa era la personalidad del Torrijos en la provincia de Chiriquí.
Es por ello, arquitecto Bermúdez, que quienes conocieron al capitán, el mayor, el coronel, el general Torrijos, sabemos con toda seguridad que éste jamás hubiese mandado a matar a nadie, tal como lo expresa irresponsablemente en su escrito. No es lo que usted o yo digamos entre líneas, es la historia y el accionar del hombre el que revela la identidad de cada persona. Si algo se puede destacar, fue su caracterizada nobleza y perdón hacia sus adversarios y enemigos, en el intento de derrocarlo. Omar pudo tomar excesivas represalias con quienes le traicionaron, pero lo más cruel que hizo fue exiliar y jubilar con goce de sueldo a sus ex compañeros de arma, con muchos de sus adversarios políticos. Giraba instrucciones para que se les ayudara o financiara proyectos, y cuando éstos le atacaban de forma personal, él le contestaba enviándole el mensaje que no olvidarán: "con la boca llena es mala educación hablar". Omar Torrijos fue un hombre preñado de defectos y virtudes, pero su gran honestidad siempre le distinguió; era filosófico natural, y muy cierto tenía dichos o refranes para todo. Admito que efectivamente él era un dictador, pero un "dictador con cariño". Omar Torrijos, independientemente de las posiciones políticas, debe ser reconocido como el gobernante que inició el despegue del progreso y desarrollo del país, y en la esfera internacional fue y es reconocido como un dirigente de talla mundial.
Por ello distinguido arquitecto, para mí no importa si es inconstitucional o no el nombramiento de la Comisión de la Verdad. Que aflore lo acontecido en todas las muertes de esa época, también las de los policías y familiares que murieron emboscados o enfrentando la guerrilla. Que esta verdad sea producto de las investigaciones del Ministerio Público, que no sea que detrás del velo de la mencionada comisión, exista la velada intención de desvirtuar, desdibujar o desfigurar la imagen de uno de los grandes hombres de nuestra patria, Omar Torrijos H., porque al reclamar justicia, no hay que olvidar la frase de Rousseau "el primer valor de la justicia, es conocer que se administra".
Debo expresar, en primer lugar, que no me anima ninguna intención o propósito de ocultar o disfrazar la realidad de hechos históricos que aquí comentaré, pues como dice el Salmo 8511 "la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los cielos"; no quiero tampoco mencionar los crímenes y asesinatos ocurridos en este país durante su vida republicana, ya que nada se puede justificar basado en el argumento que en el pasado otros también lo hicieron, sin embargo llama mucho la atención de que se habla como si el país nació en 1968 o "la democracia" vulnerada por primera vez con el golpe militar del 11 de octubre, acción que afortunadamente cambió favorablemente la situación marginal y de atraso de Panamá y de la mayoría de los panameños, cosa que por la pequeñez de sus obstinados adversarios, jamás aceptaron ni reconocerán.
Conocí a Omar Torrijos siendo todavía un niño; en esa época, vendía periódicos y limpiaba zapatos en el parque de Cervantes en David para sufragar gastos de alimentación y vestimenta, pues me había ido de mi casa a temprana edad. Cierto día que le estaba limpiando los zapatos a un "cliente", se me acercó un guardia para llevarme al cuartel, y yo le pregunté por qué me arrestaba, él me contesto que "El Mayo" quería hablar conmigo. Efectivamente fui conducido al cuartel de policía, estando frente al mayor Torrijos, me hizo una serie de preguntas que culminaron con mi aceptación de quedarme a vivir en el cuartel. Allí Torrijos llevó a otros compañeros que estaban en las mismas condiciones que yo, y a partir de esa fecha continuamos estudiando con becas. Omar, organizó a los limpiabotas y periodiqueros, quienes lucían uniformes en su diario bregar, también nos envió a pasear a Costa Rica, gastos que eran costeados y canalizados con empresarios de la localidad, quienes mantenían gran comunicación y apoyo con el mayor Torrijos, pues su accionar estaba dirigida hacia los sectores más marginados socialmente. Otra de sus comunes actividades era organizar giras médicos asistenciales a las montañas en la población indígena. Esa era la personalidad del Torrijos en la provincia de Chiriquí.
Es por ello, arquitecto Bermúdez, que quienes conocieron al capitán, el mayor, el coronel, el general Torrijos, sabemos con toda seguridad que éste jamás hubiese mandado a matar a nadie, tal como lo expresa irresponsablemente en su escrito. No es lo que usted o yo digamos entre líneas, es la historia y el accionar del hombre el que revela la identidad de cada persona. Si algo se puede destacar, fue su caracterizada nobleza y perdón hacia sus adversarios y enemigos, en el intento de derrocarlo. Omar pudo tomar excesivas represalias con quienes le traicionaron, pero lo más cruel que hizo fue exiliar y jubilar con goce de sueldo a sus ex compañeros de arma, con muchos de sus adversarios políticos. Giraba instrucciones para que se les ayudara o financiara proyectos, y cuando éstos le atacaban de forma personal, él le contestaba enviándole el mensaje que no olvidarán: "con la boca llena es mala educación hablar". Omar Torrijos fue un hombre preñado de defectos y virtudes, pero su gran honestidad siempre le distinguió; era filosófico natural, y muy cierto tenía dichos o refranes para todo. Admito que efectivamente él era un dictador, pero un "dictador con cariño". Omar Torrijos, independientemente de las posiciones políticas, debe ser reconocido como el gobernante que inició el despegue del progreso y desarrollo del país, y en la esfera internacional fue y es reconocido como un dirigente de talla mundial.
Por ello distinguido arquitecto, para mí no importa si es inconstitucional o no el nombramiento de la Comisión de la Verdad. Que aflore lo acontecido en todas las muertes de esa época, también las de los policías y familiares que murieron emboscados o enfrentando la guerrilla. Que esta verdad sea producto de las investigaciones del Ministerio Público, que no sea que detrás del velo de la mencionada comisión, exista la velada intención de desvirtuar, desdibujar o desfigurar la imagen de uno de los grandes hombres de nuestra patria, Omar Torrijos H., porque al reclamar justicia, no hay que olvidar la frase de Rousseau "el primer valor de la justicia, es conocer que se administra".