Devuelve el alma al cuerpo de los demócratas venezolanos
El domingo 2 de diciembre esperé casi toda la noche, hasta las 2:00 a.m., el resultado del referendo venezolano y luego el comentario que hizo Chávez de su propia derrota, porque sabía la importancia histórica de Venezuela en nuestra independencia y en el surgimiento de nuestras democracias. Chávez ha constituido una alternativa de régimen que es populista y autoritario y, además, propugna el socialismo que ha fracasado como medio de producir el bienestar de la población.
Varios hechos han de tomarse en cuenta para juzgar el desarrollo final del referendo: 1. La inexplicable demora del sistema electoral más computarizado de América Latina en informar quien había ganado; 2. La iracunda protesta de los representantes del ?No? al no permitírseles presenciar la suma de los resultados parciales que había recibido el Consejo Nacional Electoral como lo había prometido su Presidenta; 3. La presencia del General retirado Raúl Isaías Baduel, ex Ministro de Defensa, quien semanas antes, al dejar su cargo, había anunciado que votaría "No" por el extremo presidencialismo de la propuesta y porque el socialismo que se impondría no se sabía si era el de Stalin o el de los países escandinavos; 4. El deseo manifiesto de Chávez de que se aprobara la reelección ilimitada para quedarse en la presidencia hasta el 2050.
Tomando estos hechos en consideración se puede calcular lo que probablemente sucedió en las interioridades del Poder Público. Chávez y su gente fueron sorprendidos por los votos negativos de la población, que probablemente estuvieron por encima del 1.41% admitido por él y que posiblemente llegaron hasta el 11%. Se puede pensar que hubo de su parte una disposición al fraude y que sólo la alta dirigencia del ejército estaba en capacidad de impedírselo. La presencia del General Baduel, con gran influencia entre los militares, en la sede del Consejo Electoral, fue pública. Éste fue el militar que rescató a Chávez, cuando se produjo el intento de golpe de estado en su contra el 13 de abril del 2002.
Pero Chávez logró que le redujeran el margen real de su derrota al 1.41% para poder iniciar la campaña que esa misma noche comenzó en un tono aparentemente civilizado y continuó al día siguiente en un tono de extrema vulgaridad. Él piensa que puede imponer por otros medios las tesis que le hicieron perder el referendo, pero es evidente que su confianza en sí mismo se ha debilitado cuando oscila en llamar ?mierda? a la oposición un día y al otro le reclame a los supuestos chavistas que se abstuvieron de votar que le ?deben una?.
Lo más positivo de todo es que a los demócratas venezolanos, aún cuando su democracia sigue en peligro porque Chávez continúa en el poder, les ha vuelto el alma al cuerpo, gracias al entusiasmo que la juventud venezolana, quien marcó con su participación este proceso, le ha impreso su espíritu a la lucha contra Chávez y por la democracia. La hora ha llegado, de que América Latina le devuelva la solidaridad a un país que tanta solidaridad nos demostró y que los demás países no jueguen más a los que no ven ni oyen los aullidos del gorila golpeándose el pecho.
ariyan@cabeonda.net