Día de la Madre 2002
Esta celebración se le dedica, en cada país, en fecha distinta. Entre nosotros desde hace tiempo, coincide con la fiesta religiosa de la Inmaculada Concepción de María. Antiguamente también dentro de los católicos, se solían celebrar la culminación de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, la Comunión (La Primera) y la Confirmación. Gracias a Dios, todo eso ha cambiado de los extremos de celebrar cuatro eventos tan dispares en un día a una fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción y otra celebración más bien laica y comercial, del Día de la Madre.
Sobre la Madre se dice, se dirá y se ha dicho bastante. Y se seguirá diciendo. Y con mucha autoridad y conocimiento de causa. Pero, al hablar de la Madre, lógicamente tenemos que hablar de la mujer en general y su situación en nuestro medio y de todo lo que atañe a este ser que es el 50% de la patria, de la religión, de nuestra historia, del futuro y de nosotros mismos. Hay revistas especializadas en nuestro medio a las que debo referir a quien quiera ilustrarse a nivel que desee. En esta ocasión deseo aportar, fuera de mis felicitaciones perpetuas a todas las madres, a todas, mi escueta y sincera felicitación junto a las preces al Señor por medio de su Madre María, a fin de que las colme de toda clase de bendiciones, gracias y satisfacciones legítimas y merecidas.
Dos aspectos se nos imponen de salida, una, que el Día del Padre, que debería tener tanta relevancia como el Día de la Madre, no tiene de hecho tanta importancia fuera de las noticias tristes del canto: "Yo soy tu sangre, mi viejo". ¿Por qué? Más aún es un hecho en los hogares de Adultos Mayores, que a muchos de éstos masculinos son pocas las personas que los van a visitar o darles una vuelta como decimos y en muchos casos tuvieron muchos hijos e hijas. No sucede así con las Adultas Mayores. El otro aspecto, es el hecho que el Día de la Madre es más bien Día de la Madre viuda, porque los hombres, padres de familia, con más frecuencia, fallecen antes que sus consortes, con honrosas excepciones.
Por tanto, las reuniones del Día de la Madre como parte del rito laico no escrito se hacen en torno a la madre viuda.
En días pasados estuve en una boda de un nieto de una de esas madres que quedaron viudas prematuramente y con 7 hijos para sacar adelante, y entre los comentarios que se ofrecieron, ya que me tocó participar como sacerdote hace ya más de 30 años en el funeral del esposo, fue el de alabar a Dios y comprobar cómo entre toda clase de vicisitudes había sacado adelante sus siete hijos que la rodeaban en la mesa, con lo que eso significa haberlo logrado sin los recursos económicos que tal esfuerzo reclamaba. ¿Quién lo iba a pensar en aquellos aciagos momentos? Sin embargo, entre una cosa y otra, hoy se podía ver para atrás, con merecida satisfacción.
También, desafortunadamente, y no podemos caer en el angelismo de creer que todo sucede igual que el caso mencionado, nos toca convivir con otro tipo de realidades. Y uno no sabe encontrar respuestas aceptables como es la situación de familias de varios hermanos y hermanas que están distanciados e incluso con demandas en los tribunales a la propia madre y todo por el "vil metal", "Día de la Madre? Qué pena, qué vergüenza. Y si uno pudiera hacer algo. Pero lo aconsejable para el extraño y amigo de la familia, es guardar distancias, para que no se cumpla aquello de que por ponerle María Ramos etc...
Todavía recuerdo un diálogo, y de esto hace ya bastante tiempo, que me impactó cuando el esposo, hombre exitoso y de mucho capital, viniendo de una ceremonia religiosa de novenario de difuntos, en voz alta le decía a su esposa, "Fulana, al menos yo no te voy a dejar sin nada". No sé exactamente porqué lo decía, pero lo hacía en voz alta para que yo lo escuchara y fuera testigo de sus palabras y otros que les rodeábamos. "Al menos a ti yo no te dejaré sin nada". Y lo que más me sorprendió fue la respuesta de la Señora: "Ponlo por escrito, porque con "las fieras" que tienes como hijos (de los dos), mejor que todo quede así, porque yo no sé qué pueda pasar". Por lo visto las cosas han quedado por escrito, y como que las cosas han funcionado y existe la unión entre los hijos, a pesar del vil metal.
Al celebrar el Día de la Madre, no puede uno menos que hacer una consideración sobre la marcha que se hizo en el Día de la no violencia contra la Mujer, a nivel universal. ¿Qué podemos decir? Bueno, que se acabaron las apariencias y nos estamos enterando de la realidad, a todos los niveles socioeconómicos. En un día como el de la Madre, existe la ocasión propicia para suscribirnos todos a luchar por erradicar tal epidemia. En otras palabras, como vivimos en un mundo en que el excesivo egoísmo, existe tanta violencia en las calles, hay que comenzar por la casa, por el hogar e intentar entre todos a fomentar el diálogo civilizado, en el que sin tener que ir a "Sala de Parejas" a ventilar nuestros problemas, podamos escuchar puntos de vista contrarios y tratar de llegar a acuerdos. Sólo así habrá paz y menos violencia en el mundo.
Ojalá este 8 de diciembre sea un día de la Madre que deje imperecederos recuerdos entre todos los hijos e hijas, y que surja la unión intrafamiliar por encima de todos los intereses mezquinos basada en los valores evangélicos.
Sobre la Madre se dice, se dirá y se ha dicho bastante. Y se seguirá diciendo. Y con mucha autoridad y conocimiento de causa. Pero, al hablar de la Madre, lógicamente tenemos que hablar de la mujer en general y su situación en nuestro medio y de todo lo que atañe a este ser que es el 50% de la patria, de la religión, de nuestra historia, del futuro y de nosotros mismos. Hay revistas especializadas en nuestro medio a las que debo referir a quien quiera ilustrarse a nivel que desee. En esta ocasión deseo aportar, fuera de mis felicitaciones perpetuas a todas las madres, a todas, mi escueta y sincera felicitación junto a las preces al Señor por medio de su Madre María, a fin de que las colme de toda clase de bendiciones, gracias y satisfacciones legítimas y merecidas.
Dos aspectos se nos imponen de salida, una, que el Día del Padre, que debería tener tanta relevancia como el Día de la Madre, no tiene de hecho tanta importancia fuera de las noticias tristes del canto: "Yo soy tu sangre, mi viejo". ¿Por qué? Más aún es un hecho en los hogares de Adultos Mayores, que a muchos de éstos masculinos son pocas las personas que los van a visitar o darles una vuelta como decimos y en muchos casos tuvieron muchos hijos e hijas. No sucede así con las Adultas Mayores. El otro aspecto, es el hecho que el Día de la Madre es más bien Día de la Madre viuda, porque los hombres, padres de familia, con más frecuencia, fallecen antes que sus consortes, con honrosas excepciones.
Por tanto, las reuniones del Día de la Madre como parte del rito laico no escrito se hacen en torno a la madre viuda.
En días pasados estuve en una boda de un nieto de una de esas madres que quedaron viudas prematuramente y con 7 hijos para sacar adelante, y entre los comentarios que se ofrecieron, ya que me tocó participar como sacerdote hace ya más de 30 años en el funeral del esposo, fue el de alabar a Dios y comprobar cómo entre toda clase de vicisitudes había sacado adelante sus siete hijos que la rodeaban en la mesa, con lo que eso significa haberlo logrado sin los recursos económicos que tal esfuerzo reclamaba. ¿Quién lo iba a pensar en aquellos aciagos momentos? Sin embargo, entre una cosa y otra, hoy se podía ver para atrás, con merecida satisfacción.
También, desafortunadamente, y no podemos caer en el angelismo de creer que todo sucede igual que el caso mencionado, nos toca convivir con otro tipo de realidades. Y uno no sabe encontrar respuestas aceptables como es la situación de familias de varios hermanos y hermanas que están distanciados e incluso con demandas en los tribunales a la propia madre y todo por el "vil metal", "Día de la Madre? Qué pena, qué vergüenza. Y si uno pudiera hacer algo. Pero lo aconsejable para el extraño y amigo de la familia, es guardar distancias, para que no se cumpla aquello de que por ponerle María Ramos etc...
Todavía recuerdo un diálogo, y de esto hace ya bastante tiempo, que me impactó cuando el esposo, hombre exitoso y de mucho capital, viniendo de una ceremonia religiosa de novenario de difuntos, en voz alta le decía a su esposa, "Fulana, al menos yo no te voy a dejar sin nada". No sé exactamente porqué lo decía, pero lo hacía en voz alta para que yo lo escuchara y fuera testigo de sus palabras y otros que les rodeábamos. "Al menos a ti yo no te dejaré sin nada". Y lo que más me sorprendió fue la respuesta de la Señora: "Ponlo por escrito, porque con "las fieras" que tienes como hijos (de los dos), mejor que todo quede así, porque yo no sé qué pueda pasar". Por lo visto las cosas han quedado por escrito, y como que las cosas han funcionado y existe la unión entre los hijos, a pesar del vil metal.
Al celebrar el Día de la Madre, no puede uno menos que hacer una consideración sobre la marcha que se hizo en el Día de la no violencia contra la Mujer, a nivel universal. ¿Qué podemos decir? Bueno, que se acabaron las apariencias y nos estamos enterando de la realidad, a todos los niveles socioeconómicos. En un día como el de la Madre, existe la ocasión propicia para suscribirnos todos a luchar por erradicar tal epidemia. En otras palabras, como vivimos en un mundo en que el excesivo egoísmo, existe tanta violencia en las calles, hay que comenzar por la casa, por el hogar e intentar entre todos a fomentar el diálogo civilizado, en el que sin tener que ir a "Sala de Parejas" a ventilar nuestros problemas, podamos escuchar puntos de vista contrarios y tratar de llegar a acuerdos. Sólo así habrá paz y menos violencia en el mundo.
Ojalá este 8 de diciembre sea un día de la Madre que deje imperecederos recuerdos entre todos los hijos e hijas, y que surja la unión intrafamiliar por encima de todos los intereses mezquinos basada en los valores evangélicos.